Esta noche he vuelto a ver El Sur, de Víctor Erice (1983). La ponían en la uno de tve, en Versión española. Al acabar, han echado un coloquio sobre la película con Icíar Bollaín y Antonio Gala. No sé si es una impresión personal, pero me parece que El Sur sin Tarkovski sería otra cosa, una película diferente. Me he visto todo el coloquio y me he dicho «A ver si Cayetana Guillén Cuervo les pregunta sobre la influencia de la obra de Tarkovski en Erice», pero nada. A ver si alguien habla de Tarkovski, y nada. Han hablado de las escenas mágicas de la película (que recuerdan a Tarkovski); de los ambientes de la película (que recuerdan a Tarkovski); de la dirección fotográfica de José Luis Alcaine (que recuerda mucho a la fotografía de las películas de Tarkovski); de la iluminación, de los amaneceres, de las escenas de interior de la casa (que recuerdan a las películas de Tarkovski). Pero nada, no han hablado de Tarkovski. Ni han hablado del perro pastor alemán de la película, que se parece al perro pastor alemán de Tarkovski. Nada, Tarkovski no existe para El Sur, y servidor piensa que El Sur sin Tarkovski sería otra cosa. Y que El Sur gusta mucho más cuando no se conoce a Tarkovski. Se conoce a Tarkovski y El Sur ya no... como que ya no... vamos, que no.
La foto de arriba, claro, es una polaroid de Tarkovski, con perro.
Mostrando entradas con la etiqueta El incognoscible universo de las rondallas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El incognoscible universo de las rondallas. Mostrar todas las entradas
domingo, 9 de enero de 2011
A vueltas con el sur
Etiquetas:
El incognoscible universo de las rondallas
lunes, 16 de agosto de 2010
Nobleza baturra
Maldita sea, no encuentro la siguiente pieza, la que en lugar de banjos tocan los acordeones que tienen a los pies.
Etiquetas:
El incognoscible universo de las rondallas
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

