miércoles, 15 de octubre de 2008

Curso de Nueva Cocina Aragonesa

Si desean ver el primer capítulo del Curso de Nueva Cocina Aragonesa, pinchen aquí.
Si desean ver el segundo capítulo del Curso de Nueva Cocina Aragonesa, pinchen aquí.
Si desean ver el tercer capítulo del Curso de Nueva Cocina Aragonesa, pinchen aquí.

Recetas sencillas y prácticas que encandilarán a sus invitados.

domingo, 12 de octubre de 2008

Notas sobre la máquina para viajar al pasado y sus repercusiones

La máquina para viajar al pasado que construyó el fabricante de máquinas bordadoras y licenciado en Ciencias de la Computación por la Universidad de Bangor Phineas Saldmon en el año 1986 en los bajos de su taller ubicado en Gwynedd (Gales) sólo le permitió realizar un total de ocho viajes. Un primer viaje, que le transportó siete horas antes; un segundo viaje, que le llevó 38 días antes; un accidentado tercer viaje, que le llevó 23 días antes y del que volvió al presente con varias fracturas, dos de ellas, de carpo y metacarpo, de consideración; un cuarto viaje, que realizó dos meses después, ya recuperado, y que le llevo al año 1912; un quinto viaje, que le transportó al año 1850 y del que se conserva una fotografía; un sexto viaje, a mediados del siglo XVI; un séptimo viaje, que le llevó a la primavera del año 1972 y un octavo viaje, el más largo y complicado que, supuestamente y, a juzgar por los datos recogidos en la caja negra del aparato, le trasladó a la segunda mitad del siglo XII. Los ocho viajes al pasado de Phineas Saldmon fueron los causantes de la formación de ocho mundos paralelos que coexisten con el nuestro. Así, en este mismo momento en el que usted está leyendo estas líneas pero en otro mundo paralelo hay otro usted igual que usted haciendo un viaje en autobús; otro usted igual que usted, pero con el pelo más cardado, durmiendo; otro usted igual que usted, luchando contra una enorme araña de ocho metros, ojos saltones y colmillos afilados de color rojo oscuro; otro usted igual que usted durmiendo con un sueño más pesado que en el otro mundo paralelo; otro usted igual que usted viajando en un autobús a la vez que se rasca detrás de la oreja y mira por la ventanilla; otro usted igual que usted aullando en mitad de un bosque; otro usted igual que usted tocando una guitarra pequeña y otro usted igual que usted caminando por una calle mientras escucha que la persona que va delante le dice «corre, si no vamos más deprisa no vamos a llegar».

sábado, 4 de octubre de 2008

De por qué hay ladillas en el mundo

Y llegó el día anterior al Diluvio. Y Sem se acercó a su padre, Noé, y le dijo: «Padre, en la puerta número quince hay una pareja de Phthirus pubis, el uno macho, la otra hembra, esperando que les concedamos acceso a la nave». Noé giró su cabeza, miró a su primogénito y le preguntó: «¿Son criaturas marinas o que viven en el agua?», «No, padre», le contestó Sem. «Pues entonces, bien tendrán un sitio en el arca», dijo Noé. «Pero, padre, hace tres días que ya dimos aceso a la pareja de gorilas, el uno macho, la otra hembra, infestados de Pthirus gorillae, así que pienso que tal vez no sea necesario meter una pareja de Phthirus pubis, pues son de naturaleza parecida», dijo Sem. «Serán de naturaleza parecida, pero no de la misma, pues Dios quiso que fueran diferentes, así que bien merecido tienen su sitio en el arca», dijo Noé. «Está bien lo que tú ordenes padre, pues las palabras que salen de tu boca son siempre sabias, pero insisto que tal vez no sea necesario que esa pareja de Phthirus pubis entre en el arca», contestó Sem. «No, si lo hago más que nada por joder a las generaciones venideras y por darles quebraderos de cabeza a los evangelicalistas, que van a ser muy pesaos, a ver cómo carajo dan sentido a esos bichos creados por el Altísimo», dijo Noé. «En verdad que tienes razón, padre, cuando dices que los evangelicalistas van a ser muy pesaos, y como así quieres que sea, haré entrar a la pareja de Phthirus pubis en el arca», dijo Sem, reverenciando a su santo padre. Y así fue cómo la pareja de Phthirus pubis, el uno macho, la otra hembra, entraron en el arca y por eso aún siguen entre nosotros.

viernes, 3 de octubre de 2008

Bienvenidos al único blog que celebra el cumpleaños de Charles Middleton


Así es, hoy el el cumpleaños de Charles Middleton y vamos a celebrarlo colocando una foto de Charles Middleton poniendo gesto de Ming con tres chicas guapas detrás en el año 1938.
¡Felicidades, Charles Middleton!

Si quieren ver la primera parte de una muestra de cine independiente, no tienen más que darle aquí, y aquí si desean ver la segunda y última parte.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Marinerotes

Tras dar por finalizada la encuesta sobre los gustos de nuestros lectores y obtener el mayor número de votaciones en la casilla «¡eso, eso, marinerotes!», este blog, que como único deseo tiene satisfacer la demanda de sus visitantes, les ofrece, eso, una foto de marinerotes.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Plutón BRB Nero

El miércoles 24 a las 23:00 h en La 2 de TVE, estreno universal.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Paseo por el jardín del paraíso

En 1946, William Eugene Smith, tras casi dos años de encontrarse hecho un asco y de sufrir numerosas operaciones de reconstrucción maxilar (el 22 de mayo de 1945, una esquirla de metralla le hirió en la mano izquierda y en la mandíbula cuando realizaba el trabajo para la revista Life «Veinticuatro horas de la jornada de un soldado de infantería», siguiendo al soldado raso Terry Moore durante la decimotercera campaña de Okinawa. Tras el suceso se vio obligado a abandonar el trabajo), tomó de nuevo su cámara y fotografió a sus dos hijos de paseo por el bosque. La tituló Paseo por el jardín del paraíso. Dicen que es la fotografía más conocida del siglo XX. Posiblemente sea una de las imágenes que más comentarios blandengues y y melifluos ha recibido de todas las fotografías del mundo mundial. Que si los niños surgen de la oscuridad cavernosa para encontrarse con el futuro, que si es la foto que muestra la esperanza después de la segunda guerra mundial... Les falta poco para compararla con esos dibujos horrorosos y cabezones de «Amor es...» que se pusieron de moda hace años (desconfíe si su pareja conserva ese libro en su librería o, aún peor, si tiene un pijama con los dos personajes desnuditos en la pechera y le invita a ponerse un esquijama a juego). A mí me parece que los niños de la foto son Hansel y Gretel y me gusta imaginarlo así. Once años después, Hansel y Gretel se habían convertido en dos preadolescentes pesaos pidepropinas y Eugene Smith abandonó a su familia, se fue a vivir a una buhardilla de Manhattan y se hizo beat y fiestero nocturno.

viernes, 19 de septiembre de 2008

El cuento cursi de las cinco de la mañana

Dicen que una buena parte de los pacientes que han sufrido la amputación del algún miembro sienten su fantasma durante tiempo. Años, toda una vida también. El fantasma de una parte de su cuerpo que ya no está pero que ellos ven o sienten (unas veces les causa molestias; otras les produce dolor; otras les incomoda para realizar ciertas tareas, como le sucedía a aquel marinero que perdió el dedo índice de su mano derecha y durante cuarenta años temió sacarse un ojo con el miembro amputado cada vez que se rascaba la nariz). F. perdió a su novia, y tan acomodado estaba a ella que sintió que le acompañaba su fantasma durante muchos años. F. hacía una vida normal. Se levantaba temprano para ir a trabajar y daba un beso al fantasma de su novia. Volvía por la noche y preparaba la cena con el fantasma de su novia. Se acostaba junto al fantasma de su novia y le contaba todo lo que le había acontecido en el día. Una vida normal con un fantasma. Cuando su novia aún no era un fantasma, F. solía acompañarla al cine los domingos por la tarde (cómo le gustaba el cine a esa mujer), hiciera frío o calor, aunque cayeran chuzos de punta. F. salía del cine con su novia a eso de las siete, rodeando sus hombros con el brazo derecho. Pasaron tantos años de noviazgo con su novia antes de que se convirtiera en fantasma que aquello se convirtió en costumbre y, varios años después de la desaparición de su novia, F. seguía yendo cada domingo al cine, de cinco a siete. Compraba dos entradas en la taquilla, dos paquetes grandes de palomitas (unas con sal, otras, de esas de colores azucaradas), regalices rojos y negros, altramuces y caramelos blandos y veía con su novia fantasma el estreno de la semana. A F. le gustaban las películas del Oeste, pero su novia era más de películas románticas y cuando coincidía que veían una película de vaqueros cariñosos se sentían muy felices los dos. A la salida, F. tomaba el fantasma de su novia con el brazo, apoyando la mano en su hombro de novia fantasma. Eso resultaba bien raro para la gente que veía a F. caminado por la calle con el brazo en alto, como si lo tuviera escayolado o llevara un enorme paquete invisible. Aquí, en este momento, entra S., que era una mujer bien bonita que siempre estuvo por los huesos de F., aunque él nunca se percatara de aquello. Lo quiso desde el primer momento que lo vio, en clase de primaria, incluso se acordaba de la ropa que llevaba ese día cuando entró en clase por primera vez, cinco minutos tarde y mirando de un lado a otro. S., la chica bonita, lo seguía con la mirada, a escondidas, todos los domingos a la salida del cine, en un tiempo, cuando paseaba con su novia, después, cuando paseaba con el brazo levantado y todo el mundo se reía de él tomándolo por un loco. Un día, S. se armó de valor y corrió de puntillas tras F. y, cuando estaba bien cerca de él, agachó su cabeza, dio un respingo y se acomodó bajo el brazo de F. F., tan absorto estaba con su novia fantasma que no se dio cuenta de aquello, tampoco de los dos años siguientes en los que F. se levantaba para ir al trabajo y le daba un beso, o cuando hacían la cena juntos, o cuando le contaba todo lo que le había sucedido en el trabajo a lo largo del día y la llamaba con el nombre de la novia fantasma. Una noche, mientras veían la televisión, F. giró la cabeza y se encontró con S. «Pero ¿qué haces tú aquí?» le dijo. y S. le respondió «Pues mira, aquí estoy». F. acababa de perder de vista al fantasma de su novia. Le quedaba una oportunidad para no volver a ser tan comodón.

martes, 16 de septiembre de 2008

Casco no retornable

El Lone Star fue uno de los 16 grandes buques de transporte de la Emergency Fleet Corporation que prestaron sus servicios a la Armada americana en la Primera Guerra Mundial. Tras el armisticio, en 1918, los buques de esta clase fueron reconvertidos en barcos de transporte de pasajeros. Posteriormente, en 1940, una compañía de trasportes belga lo compró. Pocos meses después, el Lone Star fue bombardeado por aviones alemanes.
En la foto, la señorita Georgiana W. Dean bautiza el casco del barco Lone Star con una botella de champagne momentos antes de la botadura en su nueva etapa como barco de tranporte para pasajeros el 23 de diciembre de 1920.
La he encontrado en ladies who launch
ship christening photographs from delaware valley shipyards
, que, como su propio nombre indica, es una página dedicada a las fotografías de señoras y señoritas bautizando barcos en los astilleros momentos antes de su botadura. No me digan que hay algo mejor que eso, una página toda llena de fotos de señoras estampando botellas de champagne en el casco de un barco. ¿La mejor foto? la mejor foto es la que se ve aquí arriba. O la más sexy. Sí.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Solucionado el problema de espacio en el arca de Noé



Extracto de un artículo de Antonio Cruz, de la Iglesia Evangélica de Betel:

¿CABRÍAN TODOS LOS ANIMALES EN EL ARCA?
Hemos dicho antes que el arca podría desplazar aproximadamente unas 24.000 toneladas. Se han efectuado los cálculos pertinentes y esto equivale a ocho trenes de mercancías con 65 vagones cada uno. Cada uno de estos trenes puede transportar 15.000 animales del tamaño medio de una oveja. (15.000 x 8 = 120.000) ¿Cuántas especies existen en la actualidad? Según Erns Mayr existen unas 17.500 especies terrestres. Si multiplicamos por dos, ya que eran macho y hembra, tendríamos 35.000 animales que cabrían en 146 vagones de tren especialmente preparados.
Los insectos son 850.000 especies, es decir, 1.700.000 insectos que cabría en 21 vagones más. Con lo que tendríamos: 146 + 21 = 167 vagones en total. Es decir, todos los animales cabrían en el primer piso del arca. Noé y su familia en el segundo y aún sobraría el tercero para el transporte de alimentos y para actividades recreativas.
No había problemas de espacio, porque además las especies de entonces no eran tan numerosas como hoy. Debemos también tener en cuenta que los animales acuáticos no era necesario que estuviesen representados en el arca.


Si les queda alguna duda sobre cómo subsistieron en el arca los pobres animales carnívoros, aquí encontrarán las respuesta:

Los animales vegetarianos no plantearían serios problemas, pero, ¿y los carnívoros? Desde luego, para Dios todo es posible, pero creo que podemos dar una solución que satisfaga nuestras mentes. Dios pudo actuar sobre el metabolismo de algunos animales –los carnívoros- para que pasaran la parte más tempestuosa del viaje en estado de vida latente, es decir, en hibernación.

Donde no llega la pseudociencia demente y retrógrada de estos iluminados, llega la mano de Dios, que lo puede todo. Están tontos. Pero tontos. Bueno, tontos pero manipuladores.

En la foto: una pareja de avestruces (Struthio camelus skeltericis, Linnaeus, 1758), macho y hembra, a punto de entrar en el arca, conducidos por Sem (sentado en el carro), con su hermano Jafet (en la izquierda de la imagen); los dos, hijos de Noé, único hombre que nació ya circunciso por la gracia de Dios.

martes, 9 de septiembre de 2008

Bienvenidos

El constructor de maquetas a escala de grandes monumentos con cerillas y cola de carpintero colocó la última pieza, que previamente afiló con un cortaplumas y lija de agua, en la punta de la torre Eiffel, sobre el mirador, a modo de antena. Dio dos pasos hacia atrás y contempló la obra satisfecho. Dos calles más abajo, M. llamó a S. para quedar a cenar (primero unos vinos, luego cenar), por primera vez tras varios meses de hablar y hablar por teléfono. Es muy temprano, le dijo, pero no podía dormir. Un piso más arriba, una chica se lavaba la cabeza en la bañera; agachada, de rodillas, se echaba agua templada sobre la nuca y la espuma del jabón se colaba por el sumidero. Una calle más arriba, en el primer piso, un gato gordo, cuando nadie le veía y después de varios meses de desinterés absoluto por los insectos, saltó sobre una polilla, la cazó con su pata derecha y rápidamente se la llevó a la boca. Orgulloso, la masticó, volvió a su colchón de gato, se acomodó, echó las orejas hacia atras y cerró los ojos con cara de satisfacción, sonriente. En la avenida de la izquierda, un hombre miraba las fotos de un álbum viejo: una foto en la playa con su esposa y su hijo con tres años; una foto en un espigón junto a su esposa, abrazados; una foto de su esposa con el pelo recogido con un pañuelo blanco, también en el espigón; una foto en un cenador con unos amigos de los que ya no recuerda el nombre; una foto de su esposa rascando la tripa a Duffy, el perro ratonero de su hermana; una foto del coche que compraron en el año 1954, con un acantilado detrás. Dos pisos más abajo, un muchacho besa la espalda desnuda de su joven amante. Ella se vuelve ¿qué hora es? le pregunta, él le dice que aún es muy temprano, que vuelva a dormir. La muchacha deja caer la cabeza y duerme. Él le huele el pelo y piensa que le gusta ese olor, Es, tal vez, el mejor olor del mundo. El el bar de abajo, una mujer toma, sentada en una mesita de la terraza, un café con leche corto de café y un pastel de manzana. diez calles más arriba, un hombre levanta la persiana de su taller con una larga vara acabada en un gancho de metal. Abre la puerta, entra, coge una bata de color azul tiza, se la pone y mira por el cristal hacia el exterior. Tres kilómetros hacia el norte, un perro lame con interés su ingle, se hace cosquillas con la lengua y agita enérgicamente la pata derecha arriba y abajo. Dos niños lo miran y ríen mientras dicen que el perro está tocando la guitarra. Seis pisos más abajo, P. ha decidido abandonar a su amante y guarda su ropa en dos bolsas de deporte mientras él duerme. Abajo, en el coche, le espera un amigo. El amigo espera, fuma y espera, espera que baje su amiga con las bolsas, espera llevarla a su casa por unos días, espera enamorarla. Espera muchas cosas ese día. Una calle más arriba, al sur, una mujer abotona la camisa de su hijo y le dice que en el colegio lo va a pasar muy bien y que hará muchos amigos. 32 kilómetros al oeste, R. sube al coche para ir al trabajo. 58 kilómetros a su derecha, una mujer duerme acostada en el sofá. Bienvenidos al día del fin del mundo.

domingo, 7 de septiembre de 2008

18 de marzo de 1945


Queridísima Putzie:
Creo que esta semana he estado trabajando otra vez demasiado duro. Duermo bastante, sueño normalmente pero me he ido a la cama a las 3 y me he levantado a las 11 la mayor parte de las veces. El problema es que eso rompe mi programa, de modo que siempre estoy demasiado cansado para escribirte y lo dejo para la mañana, y entonces, al cabo de un rato se ha ido ya el día y tú has perdido una carta.
Ayer por la noche fui a la casa de una pareja que no conoces. El tipo fue instructor en Cornell. La chica trabajó en un zoo durante un tiempo; en cualquier caso le gustan los animales. Tienen dos perros, entre ellos una perra que está a punto de tener cahorros. Ella llevó la perra al veterinario, que la examinó y dijo «Bonitos pezones», a lo que ella bajó la vista con modestia y repuso: «Oh, gracias», para embarazo del doctor.
También había allí otro colega, que tocaba el ukelele mientras el marido tocaba el clarinete y yo daba golpes en los muebles, etc., con varios objetos. Después de eso vimos fotos (Kodacrome) de Ithaca, Nueva York, de Nuevo México y de su mujer en poses atrevidas (fotos, he dicho).
Hoy me levanté pronto para ir a una reunión pero algo pasó con el reloj y llevo media hora de adelanto.
También hoy voy a verte. Te quiero mucho. Adiós, cariño.
R.P.F.


Carta enviada desde Los Álamos por Richard Feynman a su primera esposa, Arline Feynman (Arline Greenbaum de soltera). Arline, que llevaba largo tiempo internada en un sanatorio enferma de tuberculosis, murió pocos meses después.
Del libro de correspondencia ¡Ojala lo supiera!, cartas de Richard P. Feynman recopiliadas por su hija Michelle, p. 63. Editorial Crítica, Barcelona, 2005.
En la foto: Richard Feynman y Arline Greenbaum.

viernes, 29 de agosto de 2008

La casa habitada


Hoy por la tarde ha vuelto a llamar. Descuelgo y me dice:
—No podemos continuar así.
Yo le digo que bien, que está bien, que vale. Ella me repite:
—No podemos continuar así.
Yo le digo que bien, que lo que ella diga, que me parece todo bien.
Ella me dice que será mejor que lo dejemos. Yo le respondo que está bien. Que lo que ella considere oportuno.
——No podemos continuar así, no, no. Dejémoslo y ya está.
Yo le digo que bien. Al otro lado del teléfono ella llora. Deja caer el auricular. Oigo unos pasos decalzos que se alejan y el ruido de los coches. A lo lejos oigo que grita: «¡Misi, baja de ahí!». Es una orden, con ese tono que solo se usa cuando se habla a los gatos. Al rato vuelve.
—Me preparé un té —dice. Yo le digo que bien.
—Debo dejar de tomar té, porque me pone más nerviosa. —Yo asiento.
—Me siento tan vacía ahora. Hueca. Hueca como todo eso que está hueco por dentro —dice mientras se suena la nariz—. Estoy tan hueca que ya se me fueron hasta las palabras.
Silencio. Un largo silencio.
—Es té verde —me dice. Yo le digo que bien.
Otro rato largo de silencio.
—Estoy hueca —me dice—. Y siento unos calambres aquí en el estómago. Aquí, en la boca del estómago, que no me dejan respirar. Hueca y tristísima.
Yo escucho, callado, mientras miro la unión del papel pintado de la pared.
—Debo colgar —me dice. Cuelga. Yo cuelgo también y me siento raro. Ha llamado más de veinte veces en lo que va de semana, no la conozco de nada pero no sé de qué manera hacerle entender que se ha equivocado de número. Voy al servicio. Orino. Tiro de la cadena y vuelve a sonar el teléfono. Descuelgo.
—¿Estás ahí?
—Sí, aquí estoy.
No sé cómo decirle que se ha equivocado de número y me preocupo pensando que cuando deje de llamar la voy a echar de menos.
—¿En qué piensas?
—En nada, en nada.
—No podemos continuar así.
Yo le digo que bien, que lo que ella diga.

La foto es de Lewis Wickes Hine. Thompson Street, Nueva York, 1912. Es la casa de una familia que trabajaba haciendo flores artificiales. En la puerta, una mujer asoma la cabeza y su hijo sale movido como las sábanas del segundo piso.

martes, 26 de agosto de 2008

Sobre las sangrías

Es posible que alguna vez ustedes se hayan preguntado qué significa ese espacio en blanco denominado «sangría de inicio de párrafo». Es un espacio en blanco, a veces más ancho, otras veces más estrecho, que se ve en la mayoría de los libros. Si se lo han preguntado alguna vez, ustedes me responderán: es el espacio que marca el inicio de un párrafo. Bien, así es, pero hoy les voy a contar cómo nació. Si ya lo saben, vayan a otra entrada. En la época de los incunables (del inicio de la imprenta hasta principios del siglo XVI), los impresores solían imprimir los libros a una o dos tintas, negro y rojo. El negro se utilizaba para el texto corrido y el rojo para esas capitulares que quedaban tan chulas al inicio del capítulo y para los calderones. Ahora bien, imprimir a dos tintas salía más caro que imprimir a una tinta (y mezclar tipos de metal para el texto corrido con tipos especiales de madera o de metal para motivos grandes era una puñeta) y algunos impresores decidieron dejar un espacio en blanco para que el comprador, si le apetecía y tenía dineros para gastar, a la vez que encargaba la encuadernación del libro a un artesano, mandara a un amanuense que le pintara esas letras capitulares y esos calderones a mano. En algunos casos, el impresor marcaba la letra en pequeño, al tamaño del texto corrido, a veces usando una cursiva, como chivato de la capitular que debía pintar el amanuense, no fuera a equivocarse y pusiera la letra que no era. El amanuense pintaba sobre ella su capitular, más o menos floreada y santas pascuas. Y quedaba tan bonito. Con el tiempo, esas capitulares artísticas y esos calderones (tan cómodos para marcar el inicio de un párrafo cuando se componía a renglón seguido) fueron quedando en desuso y al final se decidió que esos espacios en blanco eran algo bastante cómodo para guiar al lector. Ahí nació la sangría de inicio de párrafo: del espacio que se dejaba antiguamente para pintar la capitular de inicio del libro o de inicio de un capítulo y de los espacios para los calderones. Espacios que, por cierto, al inicio de un libro o de un capítulo, no es conveniente dejar, pues como es el inicio de un texto y no hay nada escrito antes (salvo el título del capítulo, por ejemplo, que destaca y suele colocarse centrado), no hace falta señalar nada (pero en algunos libros de ahora se les olvida y ponen esa sangría de inicio. En ese caso hay que ir corriendo a buscar al que ha hecho la pifia y, placa, meterle una buena colleja, que si no no aprenden. Sangría al inicio de un texto: colleja, sangría al inicio de un texto: colleja, sangría al inicio de un texto: colleja).
Otro día hablaremos de la sangría francesa que, al contrario de la manicura del mismo nombre, que es bonita y elegante y da aspecto de señora limpia a la que la utiliza, es la sangría más horrorosa que hay en el planeta. Las personas que utilizan la sangría francesa suelen ser unos seres humanos sin sentimientos y solo con paciencia y comprensión se les puede ir guiando para que vuelvan a los párrafos compuestos como dios manda: o con sangría en la primera línea o sin sangría y con espacio entre párrafos (sangría francesa: colleja, sangría francesa: colleja, sangría francesa: colleja).

En la foto: página de la Suma de la art de arismètica de Francesc Santcliment, publicada en Barcelona por Pere Posa en 1482. En ella verán que a la izquierda de la capitular roja hay una «a» impresa que sirvió al amanuense como «chivato». Las demás marcas rojas son los calderones, que se utilizaban para marcar el inicio de párrafo cuando se componía a renglón seguido.

domingo, 24 de agosto de 2008

Harry Whittier Frees


Es posible que al fotógrafo Harry Whittier Frees nunca se le pasara por la cabeza que sus fotografías de perritos y gatitos vestidos como humanos iban a provocar pesadillas, terrores nocturnos, angustia vital, sequedad en la boca, temblores, palpitaciones y ansiedad persistente en varias generaciones de seres humanos. Harry Whittier Frees (Reading, Pennsylvania,1879- Florida,1953) comenzó su carrera de forma fortuita: durante una fiesta, un sombrerito cayó en la cabeza de su gato, Harry vio que quedaba gracioso eso de ver un gatito con sombrero de fiesta y le tiró una foto. Ese fue el comienzo de una larga y próspera carrera fotografiando cachorros de perro, gatos, cochinillos, pavos y conejos vestidos con trajecitos que confeccionaba su madre. Harry Whittier Frees publicó sus obras en tarjetas postales, calendarios, anuncios publicitarios, revistas y libros infantiles, de los que se encargó también de escribir los textos. Informados de la muerte del fotógrafo, la comunidad de cachorros de animales celebró una gran fiesta con cientos de platitos de leche templada, pasteles de arándanos caseros, huesos de ternera cocidos con su tuétano, zanahorias tiernas y todo tipo de viandas que hicieron las delicias de todos los comensales.

En la foto, Harry Whittier Frees posa junto a un perro vestido de bruja.

sábado, 23 de agosto de 2008

Pero no todo va a ser alegría


El caballo «Prince Albert» resolviendo una operación matemática ante una niña con vestido acampanado que lo señala con gesto adusto. Fotografiado en el Studio Brown, Riverside, Aprox. 1909.

Cascos antiguos enciclopédicos y chicas guapas


Mi amigo Javier escribe una bonita entrada en su blog sobre, entre otras cosas, las ilustraciones de los diccionarios. Oigan, debo confesar que servidor también ha sido un ávido observador de ilustraciones de diccionarios. Amé esas ilustraciones en mi infancia porque para mí eran «la verdad» (yo pensaba de crío que tras esos dibujos había un ilustrador muy ilustrado, que dibujaba con su plumilla con veinte señores serios con bigotes, perilla y monóculos que le decían «así», «así no», «el mandoble un poco más largo», «esa jarretera, que se vea más pomposa y con la hebilla más brillante», «ese perfil griego, que parezca más griego, quítale el puente interocular». La realidad posiblemente sea otra: dibujantes de oficio, cobrando poco o menos que poco por ilustración y sacando información de alguna foto mala o, en su defecto, de una ilustración anterior, que a su vez se alimentaba de un dibujo de un dibujo de un dibujo de una versión de un dibujo de un dibujo de una versión de un dibujo de un dibujo que hizo un biólogo o egiptólogo que tenía buena mano para copiar al natural. Es hermoso pensar en todo eso. En verdad, creo que una buena parte de mis pensamientos los he gastado en pensar cómo sería la vida de esos señores dibujantes que trabajaban haciendo ilustraciones para enciclopedias. Los imagino saliendo de la editorial con una carpetilla llena de papeles con indicaciones para dibujar un quinqué, un ábaco, una columna dórica o un elefante africano y luego, en sus casas, trazando, primero a lápiz y luego con la plumilla, absolutas «verdades». Esas verdades que sólo nos ofrecen las enciclopedias cuando somos unos críos ávidos de saber más cosas que los kilómetros que hay entre una ciudad y otra o el enigma de la fotosíntesis. Así, a veces los elefantes africanos son más hermosos dibujados, con esas orejas enormes, que los que vemos en las fotos; y los cascos romanos mucho más claros que los que sacan de los yacimientos, chafados como latas de conservas; y los capiteles de las columnas dóricas, mucho más definidos que los que ves en vivo, ahí tan altos. Es esa forma extraña de mirar que nos dan las enciclopedias y que no perdemos durante toda la vida a no ser que nos convirtamos en perfectos adultos como dios manda. Objetos exentos expuestos, quietos, para su contemplación, su observación al detalle. Luego, la vida real es otra cosa, y el elefante africano de la foto tiene al domador delante, o el ábaco se ve borroso, o el quinqué tiene delante un pastillero que tapa buena parte de la base, que se imagina, pero no se llega a ver; y uno descubre que además de ese conocido punto ciego de visión tiene una otra cosa extraña que le ayuda a delimitar en la memoria esas formas que no hemos visto completas y que aquí, en la memoria, retenemos, igual gracias a esos dibujos de las enciclopedias, de forma purísima). Y como Javier pone una lámina de cascos en línea, yo voy a poner una foto de mozas en línea, que demuestra que las chicas de 1927 eran mucho más saladas, más guapazas, más pizpiretas y más variopintas que las mises de ahora (vale, bien, la que tiene una banda que pone «News», la cuarta después del señor con bigote blanco de la primera fila, es de mis favoritas, por ese peinado y esa cara de malaza que tiene. Qué peligro tiene esa mujer, con ese pelazo, esa pose de mujer fatal y esos zapatacos. Ay, qué peligro).

martes, 19 de agosto de 2008

Un suceso asombroso


Un joven internauta de Decatur (Illinois) halla la efigie de Monseñor Escrivá de Balaguer cuando navegaba en un mapa interactivo de Internet sobre el norte de Montreal (Canadá). El muchacho, de catorce años, Matthew Peaches, fue el primero en sorprenderse al descubrir la imagen, que se muestra con gran nitidez y detalle: «estaba buscando el mapa de carreteras de Montreal cuando de pronto me encontré con el rostro de un hombre con gafas, pelo abrillantado y vestido como los antiguos. Corrí a buscar a mi familia y cuando lo vieron ellos no se lo creían». Matthew Peaches reconoció la efigie del fundador del Opus Dei gracias a una curiosa coincidencia «Este verano viajé a España con mis hermanos para visitar a unos familiares que viven en un pequeño pueblecito del Estado Español y daba la casualidad de que tenían en el living un cuadro enorme con una foto de esta persona. Allí en España es muy común que tengan en alguna pared de sus casas el retrato de este religioso; en casi todas las casas puede verse, pues son muy devotos suyos. Cuando vi el mapa en internet me dije "¡Caramba, pero si es la imagen del hombre del cuadro de los primos españoles!" y corrí al celular para preguntarles por el nombre de este señor». Matthew Peaches aún no da crédito a su hallazgo, «ustedes los reporters me preguntan y yo no sé bien contestarles, pues no sé si se debe a un milagro o a un efecto óptico formado por las sombras que crea la geografía de Canadá, como me indicó un experto en fotografía digital». «He enviado la imagen a un conocido programa de la TV por cable para que la analicen, pero aún no recibí respuesta de ellos». El joven Matthew se confiesa creyente y declara «No me gustaría que bromearan con este asunto, pues mi corazón me dice que algo así no puede ser pura casualidad sino más bien una prueba más de la obra de Dios sobre el ancho y alto de nuestro planeta», mientras nos muestra orgulloso una ampliación en plotter del mapa, que luce colgada en una pared de su habitación.

Un chiste lombrosiano


Tres personas en un despacho esperando que llegue el examinador que va a hacerles la prueba para ingresar en el cuerpo de policía. Entra el examinador y les dice:
—Para pertenecer al cuerpo de la policía es muy importante que sean personas sagaces, con nervios de acero y con alta capacidad deductiva. La prueba a la que les voy a someter consiste en que yo les enseño una foto de un sospechoso durante tres segundos y ustedes tienen que decirme cómo lo identificarían, sirviéndose de sus capacidades de observación y de sus estudios sobre la obra de Cesare Lombroso.
El examinador saca una foto de una carpeta y la enseña al primer examinado.
—A ver ¿cómo reconocería a este sospechoso?
—Muy fácil —dice el examinado—, lo reconocería enseguida porque tiene un solo ojo.
—¡Hombre no! —dice el examinador—, lo que pasa es que en la foto que le he mostrado el sospechoso sale de perfil.
El examinador enseña la foto al segundo examinado.
—A ver, usted ¿cómo reconocería a este sospechoso?
—Ah, eso está chupado, señor policía examinador —dice el segundo examinado—, lo reconocería rápidamente porque el sospechoso tiene una sola oreja.
—¡Pero hombre de dios! —grita el examinador— ¿es que están todos tontos o qué pasa? ¿no ve que la foto que le muestro es el retrato de un hombre de perfil?
El examinador, aborrecido, enseña la foto al tercer examinado.
—A ver usted, que tiene cara de más espabilao ¿cómo reconocería a este sospechoso?
—A ver a ver... —dice el tercer examinado—, ¡ah, lo reconocería fácilmente porque el sospechoso lleva lentillas!
—¿Que lleva lentillas? —dice el examinador—, vaya, eso ya parece un dato deductivo interesante. Espere un momento, por favor.
El examinador se dirige al archivo policial, busca la ficha del sospechoso, comprueba los datos y vuelve al despacho sonriente.
—¡Bravo! —dice el examinador—, eso sí que ha sido una buena deducción. Efectivamente, he consultado su ficha policial y sí, el sospechoso utiliza lentillas. ¿Cómo ha llegado a esa conclusión?
—Fácil —responde el tercer examinado—, ese hombre no puede llevar gafas porque sólo tiene una oreja y un ojo ¿Se da cuen?

En la foto: ilustración lombrosiana que muestra los característicos rasgos del delincuente criminal. Debajo, Antonio Garisa y Tony Leblanc en el fotograma de una de sus películas, que si los ve Lombroso los mete a la cárcel a la voz de ya.

lunes, 18 de agosto de 2008

De cómo convertir una pechuga de pollo en un pulpo a feira con cachelos


Tome media pechuga de pollo limpia, sin piel, sin grasa y sin filetear, sálela y rebócela con pimentón dulce de la Vera. Cuando le digo que la reboce no le digo que le eche un poco de pimentón, le digo que la reboce a lo bruto, que quede toda la pechuga de color pimentón. Sin miedo. Ponga dos pucheros con agua a hervir, en uno cocerá unas patatas con un poco de sal y una hoja de laurel, en el otro, espere que le diga lo que debe hacer en el otro. Envuelva la pechuga con papel de aluminio. Bien envuelta, que quede lo más herméticamente cerrada posible, apriete bien el aluminio para que quede bien pegado a la pechuga. Cuando el agua esté en ebullición, eche la pechuga envuelta y mantenga la cocción durante unos 10-15 minutos. Corte las patatas en rodajas grandes y colóquelas en el fondo de un plato (si es de madera, le quedará más coqueto). Abre con cuidado el paquete de papel de aluminio y corte la pechuga en rodajas, como si fuera un embutido. Coloque las rodajas sobre las patatas, añádale sal gorda (o unas escamas de sal Maldon) y aceite de oliva virgen andaluz al gusto. Vale, bien, no será el mejor pulpo que hayan probado, pero hace ilusión y queda un plato sencillo y decente.

Preguntas más frecuentes:

Me da un poco de grima meter un paquete de papel aluminio a cocer ¿usted cree que eso es sano?
La verdad es que no lo sé, pero como vi a Eva Arguiñano el otro día en la tele preparando la receta con una pechuga de pavo me dije «pues vamos a probar», en todo caso, seguro que usted hace papillotes al horno de una forma parecida y no tiene tantos reparos. Pruebe a ver.

¿Está seguro de que sabe a pulpo una pechuga con pimentón?
Oiga, no del todo, la verdad. La textura del pulpo no la conseguirá de ninguna manera, pero recuerde que el pulpo con pimentón a lo que más sabe es a pimentón. La receta es una buena solución para personas que no disponen de un pulpo en casa y les apetece comer algo parecido a un pulpo, o personas alérgicas al pulpo, que también las hay, que tienen añoranzas de comer algo similar a un pulpo.

¿Está seguro de que sabe a pulpo una pechuga con pimentón?
Ya le he dicho que no, pero que la receta queda más que bien.

¿Está casado?
Tengo pareja estable, oiga.

¿Si le echo sal normal en lugar de sal gorda y aceite de girasol en lugar de aceite de oliva andaluz estropearé la receta?
Pruebe a echarle entonces pimentón picante, a ver si revienta de una vez con tanta pregunta.

¿Debería meter y sacar la pechuga de pollo del puchero con agua hirviendo cinco veces, como se hace con el pulpo?
No es necesario, lo de meter y sacar el pulpo cinco veces es para que no se le rompa la piel. A la pechuga de pollo, como no tiene piel, le da igual que la meta y la saque si quiere treinta veces, pero deberá controlar el tiempo de cocción, que será diferente.

¿Y esta receta no se parece a una hostelera antigua que era la de coger una cola de rape sin espina, recozarla en pimentón dulce y meterla al horno para que se pareciera a una langosta?
Sí señora, se parece a esa receta, sí. Para qué nos vamos a engañar.

Oiga, en este momento no tengo pimentón de la Vera ¿la receta quedará igual si rebozo la pechuga en pan rallado, como dios manda?
Haga lo que quiera, de verdad, pero igual no le va a quedar. Ya se lo aviso.

jueves, 7 de agosto de 2008

Grandes hechos del 8 del 8 de 2008

El siete de agosto del año dos mil ocho y con motivo de la alarma ante la noticia del encendido del Gran Colisionador de Hadrones de CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), situado en las dercanías de Ginebra (Suiza), para hallar el escurridizo bosón de Higgs y convertir a toda la humanidad en una especie de fideo chino con viaje gratuito a Suiza y así acabar formando parte de la masa de un enorme agujero negro, se produjo la Segunda Venida a la Tierra de Nuestro Señor Jesucristo, como venían anunciando varios grupos religiosos milenaristas desde hace varios años. Nuestro Señor Jesucristó apareció en la Tierra a las 20:35 h, en M., pedanía de V. de M., (España), durante la celebración de las fiestas del patrono de la localidad. Nuestro Señor Jesucristo se hizo carne en el centro del Pabellón de Fiestas, lugar en el que se celebraba en ese momento la Gala de presentación de las Reinas de las fiestas 2008. Al acabar el acto, Nuestro Señor Jesucristo siguió a los jóvenes del pueblo y contempló cómo se echaban vino y sangría sobre las camisetas blancas en la plaza del pueblo mientras coreaban el tema Paquito Chocolatero versión progressive-dance-mix, retransmitido a través de la megafonía colocada a tal efecto, para terminar con un encierro de vaquillas, por buena parte de las calles del casco viejo de la localidad. A continuación, Nuestro Señor Jesucristo presenció un colorido espectáculo de toro ensogado y fuegos artificiales. A las 23:45 h, Nuestro Señor Jesucristo tomó el micrófono preparado en el escenario móvil para la celebración de la verbena popular con la Orquesta Flashdance y dijo a todos los asistentes:
—He Venido, pero Me Vuelvo, La Humanidad aún no está preparada para Mi Segunda Venida. Ahora, os digo, esperad La Tercera Venida que, espero, Intentaré que no caiga en fiestas.
Tras la desaparición de Nuestro Señor Jesucristo, los asistentes celebraron tan ocurrente intervención y bailaron pasodobles, música ligera y numerosas canciones de disco dance europeo adaptadas, con mejor o peor fortuna, a la instrumentación de la orquesta.

jueves, 31 de julio de 2008

jueves, 24 de julio de 2008

Avellanas


—Dame avellanas.
Me dice; y yo, despacio, rascándome el costado bajo la camisa y representando el gesto de darle poca importancia, como si fuera un acto natural y rutinario, camino por el pasillo hasta la cocina, abro el tarro de las avellanas, tomo un puñado, las echo en un plato pequeño de loza que guardo para ese fin en el armario y vuelvo hasta la habitación con el platito en la mano, lleno de avellanas tostadas, unas con piel, otras peladas; lo dejo sobre el mantel, que está sobre la mesa, mientras el niño del abrigo me sigue, paso a paso, con la mirada. «Puedes comer», le digo, y entonces el niño del abrigo acerca su pálida manita al plato, coge una avellana, me mira durante un instante y se la lleva a la boca. La pasea durante un rato por la boca, de un carrillo a otro, y luego la mastica con ganas. El niño del abrigo me mira fijamente y yo le digo «puedes comer más» y el niño del abrigo vuelve a sacar su manita del bolsillo, la acerca al plato manteniendo una distancia y luego, rápidamente, como un pillo callejero, roba otra avellana, se la lleva a la boca, la pasea de un lado a otro y, al rato, la mastica. Al niño del abrigo le gustan mucho las avellanas, cada vez que viene me pide avellanas. Yo, mientras, me sirvo un vino en el vaso de vino que uso cuando viene el niño del abrigo. Y espero. A la cuarta o quinta avellana, el niño del abrigo se rasca la cabeza, se acomoda en la silla y comienza a contarme cómo es su vida allí lejos. Es cierto que casi siempre me cuenta lo mismo, pero yo siempre lo escucho como algo nuevo. «Puedes comer más, son todas tuyas», le digo, y el niño del abrigo me cuenta todo eso que no podría ahora explicarles. Bien, quisiera narrarles detalladamente todo eso que me cuenta, pero comprendan que me resulta muy complicado, también doloroso. Él me cuenta que allí donde está siempre hace frío, que es un frío que se siente en la piel, en la carne y en los huesos, y dentro de los huesos, más adentro del tuétano, también. En el tuétano del tuétano del tuétano de los huesos tienen frío, constantemente. Él me cuenta que el vacío que nosotros imaginamos como vacío está mucho más habitado que el vacío que perciben los que están allí. Allí hay días muy largos donde no hay nada (mucho menos que nada para nosotros), y días que se topa con grandes grupos de gente que van y que vienen, que se empujan unos a otros, que gritan, lloran, se desesperan y que se enfadan porque no saben dónde están. La oscuridad vacía que tienen allí es de un blanco lechoso que no les deja descansar, sin día y sin noche. Eso me cuenta mientras come avellanas. Yo sé que el niño del abrigo ya no aprecia el sabor de las avellanas, pero me dice que le gusta su sabor y su forma, y se las lleva a la boca, las mastica, los carrillos se le colorean de un bonito tono rosado y los ojos se le iluminan y brillan como si tuvieran vida. ¿No es más que suficiente eso? Pasado un rato, el niño del abrigo me dice que tiene que irse, que lo llaman, yo le pregunto que quién lo llama y él me dice:
—Me llaman, debo marchar.
Entonces, acerca su manita al plato, coge de un puñado todas las avellanas que puede y las guarda en el bolsillo derecho de su abrigo. Luego su imagen se diluye y me deja aquí solo, esperando su vuelta, pues no tiene hora fija para aparecer.

martes, 22 de julio de 2008

Matthew N. Payne


Poco o casi nada sabemos de la vida y obra del poeta Matthew N. Payne, precursor del libreversismo y autor influyente en la obra de Walt Whitman. Matthew N. Payne (bautizado Matthew Singer) nació en Camden, Nueva Jersey, en la primera década del siglo XIX. Hijo de una familia protestante, se diplomó en derecho y trabajó como abogado la mayor parte de su vida, alternando su puesto en un bufete de Nueva Jersey con el oficio de escritor. En vida, publicó dos libros, La luz a través de los árboles encerados y Cantos de la tierra mojada, publicados respectivamente en 1845 y 1847 en Trenton (actualmente reeditados).
Su poema épico Dolor, angustia de lo perdido (quinto poema de Cantos de la tierra mojada) le brindó cierto reconocimiento entre los poetas y críticos americanos e ingleses de la segunda mitad del siglo XIX.

DOLOR, ANGUSTIA DE LO PERDIDO

Dolor, intenso dolor
angustia de lo perdido que
se desvanece
como arena entre los dedos.
Dolor, intenso dolor
miedo
que se adentra en lo más oscuro del espíritu
tan lejano
tan profundo
en la inmensidad del alma.


Al final de sus días, Matthew N. Payne renegó de la casi totalidad de su obra poética, especialmente de las piezas compuestas como versos libres, y volvió a las clásicas estructuras métricas. Así lo expresaba a su amigo M. T. R. en una carta fechada en 1876:

«...Repudio el verso libre. No sabes en qué medida me arrepiento de haber creado (y en mi juventud, propagado con tanto entusiasmo) el verso libre. Ahora, quebrantadas las bases de la métrica, cualquier patán zampabollos se cree poeta escribiendo versos cortos y largos según le plazca, al libre albedrío de la tontuna superficial y amanerada de un perfumista mezclador de palabras que suenan bien, que se repiten en unos y otros hasta la náusea».

Matthew N. Payne no pudo ver editado su nuevo libro compuesto con métrica tradicional Cantos de Otoño, pues días antes de su publicación fue atacado por una jauría de perros rabiosos en un bosque cercano a Trenton. Sus restos descansan en el cementerio de Middlesex.
Posteriormente, los defensores de la métrica tradicional tomaron el suceso acaecido con los perros como un castigo divino por transgredir las normas clásicas de la composición poética. Al mismo tiempo, los defensores de la métrica libre lo tomaron como un castigo divino por su retorno a la métrica tradicional. Por último, los perros rabiosos lo tomaron crudo.

lunes, 21 de julio de 2008

El videoclip del mes



No tengo ni que decirles que es mi videoclip del momento. Que me gusta todo de él. Que me gusta la versión, la coreografía, la localización de exteriores y todo. Ya está.
Presidente: ¿Por qué te vas?

domingo, 20 de julio de 2008

Una silla

—En esa silla, hará ahora treinta años, se sentó mi abuelo y fue lo último que hizo. Se sentó y se quedo muerto. Mira si era malo ese hombre que, desde aquella tarde, mosca que se posa sobre la silla, mosca que cae muerta. Mosquito que se posa sobre la silla, mosquito que cae muerto. Hasta la carcoma de las patas se murió tras sentarse mi abuelo. Yo digo que algo quedó en ella de mi abuelo, no sé si su muerte o lo malo que era, pero es un hecho que algo queda en esta silla que mata a todo el que se sienta en ella. Hará cosa de ocho años que un día vino el cobrador del Ocaso, le hice pasar, fui un momento al cuarto de estar a por el dinero y cuando volví me lo encontré sentado sobre la silla. Muerto pero bien muerto. ¿Recuerdas esa perrita que tenía la vecina, esa blanca y negra tan graciosa que ladraba a todo aquel que le parecía que no era de la casa? un día dejé la puerta de la entrada abierta, se coló y con tan mala fortuna que pegó un brinco sobre la silla y la pobrecita se quedó ahí.
—Yo las miro, primero a la silla, luego a la mujer. Después, vuelvo a mirar hacia la silla. Me quedo quieto, no sé qué decir.
—Espera un momento que te traigo las vueltas —me dice, y veo cómo se aleja por el largo pasillo caminando a pasitos cortos, arrastrando las zapatillas por el suelo de baldosa—, un momento que lo tengo preparado.
—Y yo vuelvo a mirar la silla. Es una silla normal, me digo, más bien fea, y pienso que a veces una serie de coincidencias convierten a una simple silla es la responsable de todos los males del mundo. Me siento sobre ella por el gusto de probarla, de notar esa sensación de peligro que produce infringir las leyes de las supersticiones. Me siento y sonrío. No sucede nada. La silla está aquí, yo estoy sentado sobre ella, todo está bien. Veo que vuelve por el pasillo la mujer, caminado a pasitos cortos. Me fijo en su cara y veo cómo sus ojos se estiran hacia arriba, como los ojos de los personajes de los dibujos animados. Se estiran mucho más y ahora ya parecen dos ampollas de cristal alargadas que rebasan el límite de las cejas, luego de la frente, luego sobrasalen monstruosamente por su cabeza, que ahora se ve mucho más chica, seca y negruzca, y se curvan hacia atrás. Doy un respingo y salto de la silla. Tomo el dinero de las manos de la mujer, lo meto en mi cartera y salgo de la casa casi sin despedirme. Bajo las escaleras de dos en dos hasta llegar al portal. Abro la puerta y respiro profundamente. Hace un precioso día de verano.

lunes, 14 de julio de 2008

Expo Zaragoza 2008

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Si antes de venir a la Expo, desean conocer más sobre la ya famosa hospitalidad aragonesa, no duden en pinchar aquí.

Si además le hace ilusión ver a una señora mayor saludando a todos los visitantes de la Expo Zaragoza 2008 en diferentes idiomas, pinche aquí.

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Si lo que quieren ver es un vídeo documental conceptual que no fue admitido porque aportaba demasiada información y no salían animaciones de florindangas de esas que crecen y lo llenan todo hechas con flash que usan los diseñadores para llenar de contenido artístico-visual carteles páginas web y flyers, pinche aquí.

Si quieren ustedes ver a una señorita humorista contando el chiste de los huevos, no dude en pinchar aquí.

Una película para Badil

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viernes, 11 de julio de 2008

Ceremonia de presentación Expo Zaragoza 2008, lo que nunca vimos

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Del diario de Stephanus Wienner

Margarita, Margarita, Margarita era como una flor; con su estigma, su estilo, su ovario, su nectario, su corola, su pedículo, su estambres y ese polen que impregnaba todo en primavera que te jodía la vida.
Del diario de Stephanus M. Wienner, primo hermano de los hermanos Wienner, refiriéndose a una antigua novia de su etapa pospuberal.
Circa, 1908.

jueves, 10 de julio de 2008

Un experimento ocultado por la ciencia (II)



Juicio de Alphonse Wienner contra el Club de la Pipa, Circa, 1896

miércoles, 9 de julio de 2008

Un experimento ocultado por la ciencia


El 22 de octubre de 1891, el joven empleado de banco e inventor Murray S. Wienner registró en la oficina de patentes de la ciudad de Circa su «ingenio eléctrico reductor de cráneos». Murray S. Wienner se sirvió de su hermano gemelo Alphonse para experimentar con su nueva máquina, como muestra la doble exposición fotográfica, único documento gráfico que queda de su estudio El jibarismo eléctrico, utilización del ingenio reductor de cabezas, usos y aplicaciones (publicado en Circa en 1894, del que tan sólo quedan media docena de ejemplares). De su hermano Alphonse se conservan varias cartas que envió a su prometida, Mary Anne Rowe, en el tiempo que pasó en la mansión de la familia Loxley, durante su estancia en Cambridge; cuatro de las cuales narran con detalle las contrariedades que Alphonse sufrió tras el experimento (cefaleas constantes, expulsión del distinguido Club de la Pipa de Circa, lagunas en la memoria y falta de apetito, entre otros).
«Mi adorada florecita, como te comuniqué en mi última carta, me encuentro en cama aquejado de una terrible migraña que me impide realizar cualquier labor. Sin ir más lejos, el intento de seguir con la vista lo que la pluma traza sobre el papel me está resultando un verdadero martirio...».
(Es posible consultar la publicación de las cartas completas en el número 87, pp. 208-235 de la revista Science & Mental Medicine, Minnesota, número doble especial, agosto, 1972).
Respecto a la máquina, no se conserva ni una sola pieza de ella, pues desapareció, junto al propio Murray y sus libros de anotaciones, en el incendio que asoló parte del barrio antiguo de la ciudad de Circa en 1902.

sábado, 5 de julio de 2008

Haga feliz a un ser humano (y si usted encuentra esa canción dice que le recompensará)



El señor David anda buscando un tema que le marcó hará cosa de tres años y que no encuentra.Es de Gabriel Cardoso y se titula «Viva Expo 98». Yo he buscado en el youtube, en el limewire y por páginas interniles y no he encontrado más un LP suyo que se puede descargar previo pago pero que no tiene ese tema. ¿Alguien sabe dónde encontrar esa bonita canción y así convertirlo en el hombre más feliz del planeta?

miércoles, 2 de julio de 2008

Sobre el arte de invocar a los ángeles (2)

En la tarde del 12 de mayo de 1889, la joven médium Mary O’Connell hizo aparecer ante una sala llena de curiosos asistentes de la pequeña localidad de Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch (isla de Anglesey, Gales), al ángel Agaragarabagradiel, que se presentó como un «ser de fuego, lleno de poder y furia ardiente de Dios». Ante la pregunta de uno de los periodistas allí convocados sobre «cómo invocar a los ángeles» el ángel Agaragarabagradiel respondió «los mortales no podéis invocar a los ángeles, pues vosotros fuisteis creados de barro y nosotros de esencia de Dios pura» y desapareció tras un fuerte estampido, que los asistentes identificaron como «algo parecido al disparo de un cañón». La médium Mary O’Connell quedó sumida en un profundo coma que la mantuvo en estado vegetal durante 55 años. Durante este tiempo, fue trasladada a varios hospitales, hasta que en el año 1928 un consejo de doctores europeos decidió mantenerla como paciente interna en el hospital de Dresde (Sajonia, Alemania). El 7 de octubre de 1944, Mary O’Connell despertó del largo letargo, pidió un vaso de agua y, no sin dificultad, expresó que deseaba ver a sus padres. Dos horas después, un ataque aéreo del ejército norteamericano lanzó dos bombas sobre el ala oeste del edificio del hospital y Mary O’Connell, de 78 años de edad, pereció junto a otros 35 pacientes, 22 enfermeras, cuatro médicos y un hombre de 45 años que estaba en ese momento visitando a un familiar enfermo.

martes, 1 de julio de 2008

El viejo chiste del loro

Entra un hombre o una mujer en una pajarería, se entretiene mirando las jaulas de los pájaros y al rato se acerca al ornitovendedor.—Hola, buenas tardes, querría comprar un loro.
—Acompáñeme —le dice el ornitovendedor, mientras le hace un gesto de venga venga con la mano extendida.
—No faltaba más —le responde el comprador o la compradora.
—Mire qué loro más majo.
—¿Cuánto vale?
—1200 euros.
—¿Y cómo que vale 1200 euros?
—¿Que cómo que cómo vale 1200 euros? Oiga, este loro recita la lista de los reyes godos a la perfección.
—Ah, bueno, está bien... pero no es lo que buscaba...
—Mire este otro loro. Le canta el romance de La Lirio igualito igualito que Nati Mistral.
El loro, al oír la palabra «lirio», se pone todo hueco y canta perfectamente entonado:
—La Lirio, la Lirio tiene, tiene una pena la Liro y se le han puesto las sienes moraítas de martirio...
—¿Y cuánto vale este loro? —pregunta el/la comprador/compradora.
—El loro de la Lirio vale 1800 euros. Pero ojo, que los vale, mire qué planta, mire qué voz —le responde el ornitovendedor.
—Cantar mal no canta, pero yo quería otra cosa... Oiga ¿y este loro chuchurrío y viejo de la jaula del fondo cuánto vale?
—¿Que cuánto vale este loro chuchurrío y viejo de la jaula del fondo? este loro, este loro chuchurrío y viejo de la jaula del fondo vale 7800 euros, pero ojo, que es una maravilla de loro —le dice el ornitovendedor.
—Para costar eso, ya tiene que ser bueno el loro, sí ¿y qué hace? —pregunta el/la comprador/a.
—Huy, este loro es una maravilla. Mire ¿ve esta cintita de raso verde que lleva en la patita izquierda?
—La veo, la veo.
—Pues mire qué maravilla, si le tiro de la cintita verde le canta en francés perfecto con acento belga el Ne me quitte pas.
El ornitovendedor da un tirón de la cinta verde y el loro se pone a cantar:
—Ne me quitte pas, il faut oublier, tout peut s'oublier, qui s'enfuit déjà, oublier le temps, des malentendus, et le temps perdu, a savoir comment, oublier ces heures, qui tuaient parfois, a coups de pourquoi, le coeur du bonheur, ne me quitte pas, ne me quitte pas, ne me quitte pas, ne me quitte pas...
—Ah, muy bonito, muy bonito... cómo canta de bien el loro —dice admirado el/la comprador/a.
—Pues mire —le dice el ornitovendedor— ¿ves esta cintita de raso azul que lleva atada en la patita derecha? pues si tiro de ella le canta el Irish rover en perfecto irlandés. Mire —el ornitovendedor tira de la cinta azul que lleva atada el loro en la patita derecha y el loro se pone a cantar:
—In the year of our Lord, eighteen hundred and six, we set sail from the Coal Quay of Cork, we were sailing away with a cargo of bricks, for the grand City Hall in New York...
—Ah, pue sí que canta bien este loro en irlandés, sí... Oiga —le dice el/la comprador/a al ornitovendedor— ¿y si tiro de las dos cintas a la vez?
–¡Me caigo, hijoputa!* —le responde el loro.

*O hijaputa, si ha decidido que el supuesto comprador sea una compradora.

jueves, 19 de junio de 2008

Si volviera a nacer, sería pastelero

Si volviera a nacer, algo poco probable, me haría pastelero. Un buen pastelero. Quizá el mejor de los pasteleros de todo el barrio de la Salpêtrière. Haría deliciosos pasteles de crema de limón, arándanos, fresas silvestres y menta, tartas de nata fresca con piel de naranja amarga confitada, croissants elaborados con mantequilla de Isigny rellenos de crema vienesa, crujientes pastelitos de chocolate negro y jengibre, caramelos de todas las esencias, galletas de anís y licor, tartaletas de crema de vainilla y almendras, nubes de clara montada con azúcar glasé y canela de Madagascar. Tendría una bonita pastelería y la gente vendría de todo París a comprar mis pasteles. Los pasteles más delicados de todo París. Tendría a varias personas atendiendo a los clientes, que pedirían con la mano levantada «¡A mí, me toca a mí!» y desde el obrador oiría a los chicos gritando «¡Mas croissants!», «¡Dos bandejas de tartaletas de frambuesa!», «¡Ocho tartas de queso con pistacho y diez "mont noir" para llevar!». El obrador sería grande y luminoso y contaría con un experto equipo de pasteleros y aprendices con la cara manchada de harina amasando y amasando durante todo el día. Eso me gustaría, ser el mejor pastelero de todo Salpêtrière. A los clientes buenos, a las buenas personas, les prepararía postres especiales, unos más grandes para los más golosos, otros más delicados para las bonitas damas, otros con los ingredientes más exóticos e impensables para los «conocedores» más atrevidos. A los clientes malos, o a los que no fueran clientes pero bien malas personas, les regalaría también pasteles bien borrachos de licor con unas buenas gotas de veneno. Les ofrecería el pastel, ellos lo tomarían confiados de mis manos, agradecidos, se lo llevarían a la boca y yo, desde el mostrador, vería con satisfacción cómo poco a poco la tez les cambiaba de color, cómo irían sintiendo un dolor cada vez intenso en las entrañas, cómo caerían hacia atrás de un salto y patalearían y gritarían hasta morir con los intestinos reventados y la lengua hinchada y azul saliendo de su boca. Eso me gustaría. Nadie teme a un buen pastelero. Claro está, para no sembrar sospechas, no lo haría todos los días, sólo alguna vez. Una vez a la semana o quizá cada dos. Luego, pasado el tiempo, tendría que cambiar de ciudad, dejar el oficio de pastelero y hacerme, por ejemplo, joyero, nadie teme a un buen joyero. Es un trabajo laborioso pero tranquilo el de joyero. Y, si se lleva el oficio con diligencia, se puede ganar uno muy bien la vida.

lunes, 16 de junio de 2008

De la Creación gnóstica


Cuentan que, cuando el mundo aún era muy joven, el demonio sintió celos de la obra de Dios y deseó también él crear un ser vivo como los demás animales que poblaban los campos, los mares y los ríos. Tras muchos fallidos intentos, el demonio recorrió el mundo y devoró todos los animales que encontró a su paso, unos pocos de cada especie. Así devoró cabras, lobos, tigres, perros, ratas, aves de todo tipo, serpientes, lagartos, insectos, sapos y ranas, ciervos, gatos, monos, elefantes, peces, medusas, pepinos de mar, estrellas de mar, caballitos de mar, puercoespines, zorros y una lista incontable de animales que vivían sobre la tierra, bajo ella, en los grandes océanos, en los ríos, en las montañas y en las cavernas. Luego, el demonio, vestido ahora de humilde alfarero, modeló dos cuerpos huecos de barro y los metió en el horno hasta que quedaron rígidos. Abrió sus bocas y vomitó todo lo que había comido: cabras, lobos, tigres, perros, ratas, aves de todo tipo, serpientes, lagartos, insectos, sapos y ranas, ciervos, gatos, monos, elefantes, peces, medusas, pepinos de mar, estrellas de mar, caballitos de mar, puercoespines, zorros y todos los demás animales que había devorado. Y vio que los dos cuerpos estaban llenos y parecían hermosos pero no cobraban vida como las demás criaturas que Dios había formado. Así que llamó a un par de ángeles observadores que en ese momento estaban cuidando por la tranquilidad de la tierra, velando para que el pez grande se comiera al chico, el gato se comiera al ratón y el tigre a la gacela y no al revés, pues si el pez chico se come al grande, el ratón se comiera al gato y la gacela al tigre se crearía en el mundo un gran caos y una gran confusión. Así que, el demonio, valiéndose de sus malas artes, llamó a esa pareja de ángeles para que bajaran ante su presencia. ¿Qué quieres de nosotros, antiguo príncipe del cielo que tan bello lucías ante Dios y que fuiste por él destronado por tu envidia, por tu odio y por tu orgullo? Y el demonio, sin darles siquiera respuesta usó de su magia antigua y los llevó a un sueño profundo, arrancó sus almas y las metió en los cuerpos de barro. Pasado el tiempo, los espíritus de los ángeles despertaron y al verse presos en un tosco cuerpo de barro cayeron de rodillas y lloraron desconsoladamente la pérdida de su cuerpo celeste. Lloraron y lloraron y nada quitaba la pena, pues cada vez que tornaban los ojos para secar su llanto, se veían presos en esa cárcel de arcilla y sentían una pena inmensa que les llevaba de nuevo a llorar y a llorar sin que nunca se agotaran las lágrimas. Y así fue como el demonio creó al hombre y a la mujer al principio de los tiempos y la razón de por qué los hombres y las mujeres lloramos desde nuestro nacimiento hasta que morimos.

En la foto: diferentes tipos de seres humanos: el señor calvo con bigote (izquierda), el señor alto con bigote (derecha) y el señor chiquitico (en el centro). Fotografiados en la ciudad de Circa, 1910.

miércoles, 11 de junio de 2008

Genetic Genesis

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas saladas llamó Mares y a la reunión de aguas con menos sal llamó ríos. Y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios: háganse las procariotas y sepárense en los dominios Bacteria y Archea. Y que de un conjunto de procariotas se formen las eucariotas y de estas se formen los metazoarios. También háganse las algas, para que en tiempos futuros los japoneses aislen de ellas el glutamato monosódico y lo usen para que sus sopas estén mucho más sabrosas. Después dijo: hágase el Cámbrico, para que los humanos que buscan fósiles se hagan un lío grande intentando descubrir si tal fósil tiene unas patas en forma de cono sin articulaciones o si lo que parece que son patas sean unos pinchos que les salen del lomo. Y vio Dios que era bueno pero un pelín lioso, tanto bicho raro, y se dijo: alguno de estos bichos voy a mantener, pero otra buena parte de ellos los extinguiré para que los seres venideros no me tomen por un Dios chapucero. Y dijo Dios: háganse un buen puñado de plantas terrestres a partir de las algas, para que animen la Tierra, que el mar ya está muy lleno de plantas raras. Háganse los pescados, los anfibios y los reptiles. Y vio Dios que todo aquello era bueno y muy creativo. Y Dios dijo: háganse los árboles, árboles de fruto que den frutos según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues el árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno y más que bueno cuando creó árboles que dan fruto en la zona de la tierra que ahora se llama Calanda y los árboles que dan fruto dieron como fruto unos melocotones gordos y jugosos, que envolvió entre papeles de celofán para preservarlos de los insectos que pupulaban sobre la tierra. Y dijo Dios: son tan buenos estos frutos que voy a ponerles piel con pelusilla para que den dentera, que todo no puede ser bueno en un mismo fruto. Y Dios puso piel con pelusilla que da dentera a los melocotones, pues todo no puede ser bueno en un mismo fruto. Y Dios lo vio y dijo: es bueno todo menos la pelusilla que da dentera. Y fue la tarde y la mañana el día tercero. Dijo luego Dios: Entre tanto bicho había olvidado poner las lumbreras, que tenían que haberlas puesto antes, pero como nadie me ve, las pondré ahora en un chim-pón. Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche. Años más tarde Dios descubrió que la lumbrera de la noche no era exactamente una lumbrera y se propuso cambiarla, pero luego vio que hacía bonito así, reflejando la luz de la lumbrera del día y se dijo: está bien así aunque no sea exactamente una lumbrera. Y, como dije antes, las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra; hizo también las estrellas, para señorear en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. Dijo Dios: Háganse los dinosaurios y que a los reptiles se les desplace un par de huesecillos de la mandíbula para formar un oído como Dios manda, con su yunque, su martillo y su estribo. Y creó Dios los bichos con tres huesos en el oído, con su yunque, su martillo y su estribo. Y vio Dios que era bueno y muy ingenioso eso de hacer oídos complejos con tres huesos. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, multiplíquense las aves en la tierra y que aparezcan los marsupiales, a ver cómo resultan los marsupiales. Y fue la tarde y la mañana el día quinto. Luego dijo Dios: me gustan mucho estos marsupiales; que de los marsupiales surjan los primeros mamíferos placentarios y las primeras flores para que den colorido a la tierra, produzcan alergia a algunos sevillanos granaínos y los placentarios se diviertan olisqueándolas. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno además de muy bullicioso. Entonces dijo Dios: Ya que estamos con los placentarios, hagamos al hombre y a la mujer a imagen y semejanza de sus padres pero más jóvenes, para que la evolución los lleve hasta la persona de Tom Cruise y así se alimente de la placenta, que dicen que es muy nutritiva. Y pasó el tiempo y vio Dios a Tom Cruise comiendo placenta frita con ajo tierno en un plato de loza sobre la mesa de la cocina y se dijo: Ahora sí que no sé si esto es bueno, es malo, es medio bueno o es medio malo.Y fue la tarde y la mañana el día sexto y Dios se dijo: pues casi que hoy voy a descansar. Y Dios intentó descansar, pero cada vez que cerraba los ojos para dormir le venía a la cabeza la imagen de Tom Cruise comiendo placenta frita con ajo tierno en un plato de loza sobre la mesa de la cocina y se desvelaba. Y Dios dio varias vueltas en la cama, se bajó la manta porque tenía calor, luego se subió la manta porque tenía frío, se levantó a beber agua, se volvió a acostar, apagó la luz, luego la volvió a encender, dio otras cuantas vueltas en la cama, luego se incorporó y se dijo: Ya me ha desvelado el Tom Cruise ese.

martes, 10 de junio de 2008

El chiste del tendero que padece afasia de Wernicke y además es hombre de ideas fijas con tendencias violentas

Entra un tipo en una droguería
—Quiero un tubo de Licor del Polo.
—Y yo escupite y matate.

domingo, 8 de junio de 2008

Las fotos de Yo soy Bea de guapa*


Mire, David, tanto tiempo esperando y esperando que llegara el capítulo en el que Bea se quita el aparato, se despinta las cejas y se pone un vestido corto y, placa, la web de Telecinco coge y se adelanta a la emisión de esta noche y pone las fotos en su web.
Pues nada, aquí tienen la foto en sepia de Bea de guapa con don Álvaro haciendo el mico. Y si quieren ver más fotos y además a todo color, no tienen más que darle aquí (y Bruce Willis está muerto desde el principio de la película y los niños de Nicole Kidman también están muertos y por eso la mujer no abre las cortinas, que si se jorean se corrompen).

*Esta entrada es una entrada de prueba para comprobar el número de visitantes que buscan información de Bea que voy a tener a lo largo del día.