Si el campesino está en rebelión abierta, entonces se encuentra fuera de la ley de Dios... La rebelión trae consigo una tierra llena de asesinatos y derramamiento de sangre, produce viudas y huérfanos, y todo lo pone patas arriba como un gran desastre. Por lo tanto, que todos los que puedan golpeen, hieran y apuñalen, secreta o abiertamente, recordando que nada puede ser más ponzoñoso, pernicioso o diabólico que un rebelde. Es exactamente como cuando hay que matar a un perro rabioso; si no lo golpeas, te golpeará, y a toda la tierra contigo.
Martin Lutero, un día que se encontraba sembrao, en su opúsculo Contra las hordas asesinas y ladronas de campesinos, arengando a los suyos contra los campesinos alemanes rebeldes en 1525. Citado en La montaña de almejas de Leonardo, de Stephen Jay Gould, Crítica, Barcelona, 1999,
domingo, 28 de febrero de 2010
Lutero es pequeño, peludo, suave
sábado, 27 de febrero de 2010
Bongo Boards filantrópicos
Que me lo expliquen. Si ha vuelto el yo-yo, el hula-hoop, el frisbee, e incluso el burlesque (malditos cabrones con la cosa de revivir el burlesque, que ahora hasta va a ser fino, chic y cultural que te guste el burlesque, copón ya, que no dejan nada sano con la manía de las tendencias. Qué pereza la Dita Von Teese, ay, que tiene esa cara alechugada como de salir en la portada del ¡Hola! enseñando su casa)... ¿por qué no ha vuelto a ponerse de moda la Bongo Board? Es divertida, barata, se hace ejercicio muy bueno y muy tonificante de piernas, caderas, abdominales y tronco y se puede guardar debajo de la cama. Yo mismo, si supiera dónde comprar Bongo Boards, regalaría unas cuantas a algunos que me sé.
¡Crac!
Ya, ya sé que están pensando mal, como siempre. ¿Es que no me ven regalando una Bongo Board con buena intención, como un puro acto de amor? ¿Dónde quedó la presunción de filantropía?
viernes, 26 de febrero de 2010
Un pavo real albino e Yvonne de Carlo con plataformas
Comentario de Javier en la entrada anterior:
Harry, hay una colección de fotos de Yvonne de Carlo de hacia los 40-50 que quitan el hipo. Creo que desde esa época se ha perdido el arte de estirar la pierna en las fotos, o eso me parece, dígame si me equivoco. Una cosa como dejada y tensa que ya no se sabe hacer. ¡Y esas esclavas, esas Scheherazades....!
Tiene razón Javier, que parece que ya no interesan las piernas. Creo que estamos viviendo una era más interesada en fotografiar troncos que en fotografiar piernas. Las actrices modernas no enseñan la pataca como la enseñaban las de los años cincuenta. Miren cómo luce Yvonne de Carlo en la foto de arriba enseñando pierna con esos zapatacos de plataforma. Tampoco interesan las pelis de fantasía oriental que tanto me gustaban de crío (y ojo, que me siguen gustando, que en esas bizarrerías no he evolucionado). Y para muestra, un botón, que más que un botón es una sedería entera, aquí. Pertenece a la película Kismet (1955) de Vincente Minnelli, con Ann Blyth en el papel de Marsinah y Vic Damone como califa interpretando «Stranger in Paradise» versión de Robert Wright y George Forrest sobre las «Danzas polovtsianas» de la ópera El Príncipe Igor, de Aleksandr Borodín. Debo confesarles que es la única versión que me gusta, que si me ponen otra versión o las «Danzas polovtsianas» originales en plan ópera con un coro y cien bailarines bailando a cholón sobre un escenario puedo llegar a matar. Pero ésta, la de Kismet... ay. Ésta sí. Miren qué colores. Miren qué decorados. Miren qué pavo real albino más hermoso sale, qué bien se porta. Minelli le dice «pavo, ahí quieto» y él bien quieto que se queda, aguantando plano. Como un campeón.
Y no se vayan todavía, que aún hay más. El otro día Mis Adarmes colocó en su blog una fotografía de santa Engracia a punto de tomarse un Termalgin 650, tabla renacentista que anteriormente había fotografiado Anacronopetenauta para el cartel de una exposición sobre el Renacimiento. Posteriormente Anacronopetenauta ve la foto de Mis Adarmes y le hace una foto a la foto de Mis Adarmes que había hecho sobre una foto de Anacronopetenauta. Pues no vamos a ser menos, copón. Así que acabo de hacer una foto de la foto que Anacronopetenauta ha hecho de la foto que Mis Adarmes hizo de una foto de Anacronopetenauta. Como me vengan a pedir derechos de autor la monto gorda.
jueves, 25 de febrero de 2010
Tarkovski contento
En un mismo día, el lunes pasado, me enviaron por la mañana una foto que no conocía en la que aparece un Tarkovski bien contento (arriba) y luego por la tarde me regalaron un librito bien lindo sobre Tarkovski (Andrei Tarkovski, la imagen total, de Pilar Carrera, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2008). Algún sentido tendrá esta coincidencia. Vale, bien, la explicación será que soy muy pesado con Tarkovski y los humanos que me conocen se dicen «a éste, que le gusta Tarkovski incondicionalmente, le vamos a regalar cosas de Tarkovski», pero alguna otra razón tendrá, copón, que dos tarkovskis en un mismo día no es lo habitual. Así, con estas suposiciones, no convertimos este blog en un blog cultural ni invitando a cenas. Alguna otra razón habrá. De momento, se ha obrado el milagro. La tercera guerra mundial no ha estallado. La vida sigue y los almendros ya están en flor. Y, luego, Tarkovski: miren qué contento y qué a gusto que está.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Lophorina superba
Es mi pájaro favorito. No hay otro igual. Eso es un chulazo currándoselo para ligar y no lo que se ve los sábados por la noche en los discobares.
Aquí un vídeo del cortejo. Por cierto, al final no esperen una escena romántica, que la chica le dice no y cuando una hembra de Lophorina superba dice no, es que no. No es un ahora no pero me lo pensaré o un te digo no pero es que sí. Si dice que no es que no.
Aquí, una pareja de humanos representando el cortejo del Lophorina superba, no exentos de cierta gracia natural.
domingo, 21 de febrero de 2010
Sueño 8
Ese hombre, cuando duerme en la cama de la habitación doble del hotel, siente que su cuerpo pesa el doble o el triple y se deja acariciar por cientos de manos calientes que lo miman y le hacen masajes en la cabeza. El colchón es blando, algodonoso, pastosamente cálido, y siente que bajo su espalda no hay nada que lo sostenga. Cae lentamente, despacio, engullido por el sueño, cae y traspasa la planta cuarta, luego la planta tercera, luego la segunda planta, hasta llegar a cocinas para, un instante después, encontrarse en el interior de una bodega con paredes revestidas de estanterías repletas de cajas de cartón y papeles y, de allí, aún más abajo, llegar a una espaciosa crujía de hospital con camas metálicas a ambos lados, paredes pintadas de gris verdoso y amplios ventanales. Ese hombre que camina a lo largo del pasillo escucha los gemidos y lamentos de los enfermos. Se para a observar a uno de ellos, acostado sobre su espalda, que lleva un sucio vendaje que le oculta por completo la cabeza y que acaricia las sábanas con las puntas de los dedos. Ese hombre mira a través de la ventana y ve cinco bombarderos Breguet 14 volando en formación. Sale de la habitación y se encuentra en un pasillo estrecho con puertas a los dos lados y un gran hogar apagado enfrente. Suenan las sirenas y los enfermos salen de las habitaciones, descalzos, muchos de ellos desnudos, se chocan entre ellos, llegan hasta la boca del hogar y, uno a uno, despacio, se adentran en ella y suben reptando por el interior de la chimenea. Ese hombre se despierta asustado, mira a uno y otro lado y, durante unos segundos, no reconoce la habitación.
sábado, 20 de febrero de 2010
De las piedras que se engendran en el cuerpo humano
En el año 1566, los hijos de maese Laurens Collo, hombres muy experimentados en la extracción de piedras, sacaron una del grosor de una nuez, y en medio de ella se encontró una aguja de las que habitualmente usan los sastres. El enfermo se llamaba Pierre Cocquin, vivía en la calle Gallande, cerca de la plaza Maubert, en París, y aún hoy vive. La piedra fue mostrada al rey en mi presencia, junto con la citada aguja, que los Collos me dieron para que la guardara en mi gabinete; la conservo, y actualmente aún está en posesión mía, en recuerdo de cosa tan monstruosa.
Ambroise Paré (1509-1590), Monstruos y prodigios, Ediciones Siruela, Madrid, 1987.
En la foto, la Jazz Band de Lydbrook (Gloucestershire) en el año 1953.
viernes, 19 de febrero de 2010
¡Charlize!
Me dirán que estoy más pasado que un disco de La Pequeña Compañía, pero tengo que confesarles que hoy he visto Monster, de Patty Jenkins (2003), que no la había visto antes. Que uno ha sido siempre muy de Charlize Theron, que siempre he dicho que Charlize Theron mola, pero que no la había visto en esta película. Cómo me ha gustado Charlize Theron. Madre mía si me ha gustado Charlize Theron. Que ahora me la encuentro de pronto en persona y lo primero que me sale es ponerme a temblar, luego temblar y acabar temblando. Madre mía, cómo se movía y cómo miraba Charlize Theron interpretando a Aileen Wuornos. Qué bonica está cuando se sube a la noria.
Qué qué hago viendo Monster, pues que la han puesto en el Imagenio, en la sección Ciclos, Oscars. Ahí está. No todo va a ser Tarkovski. ¿Que les he dicho lo mucho que me ha gustado Charlize Theron?
Misterios Dolorosos
Lica y Manuel Alejandro tienen un blog de imágenes, Misterios dolorosos, que es... impecable, vibrante, brillante, jodidamente hermoso. Como una granada recién abierta. No dejen de visitarlo, háganme el favor.
jueves, 18 de febrero de 2010
Adiós Thylacinus cynocephalus
Aquí pueden ver (en dos vídeos) las únicas imágenes en movimiento que se conservan de un Thylacinus cynocephalus, tilacino, lobo marsupial, lobo de Tasmania o tigre de Tasmania. Las rodó el naturalista David Fleay en 1933, año de la llegada del ejemplar al zoo de Hobart (Tasmania). Murió tres años después, el 7 de septiembre de 1936 (el mismo día del nacimiento de Buddy Holly) y... se acabó el Thylacinus cynocephalus.
Veo y reveo los vídeos y me producen la misma sensación que si mirara una película casera en super 8 de un familiar querido y desaparecido.
En la foto, un cazador de tilacinos en 1869.
martes, 16 de febrero de 2010
Feliz cumpleaños, Ricou Browning
Hoy celebramos el cumpleaños de Ricou Browning (16 de febrero de 1930, Fort Pierce, Florida) nadador experimentado y especialista en escenas de acción. Ricou interpretó a la criatura de la Laguna Negra en las escenas acuáticas (cuando la criatura de la Laguna Negra salía a la superficie, el relleno se convertía en Ben Chapman. Recuerden: monstruo de la Laguna Negra mojado: Ricou Browning; monstruo de la Laguna Negra seco: Ben Chapman).
En la foto: una escena de la película La venganza del monstruo de la Laguna Negra (1955) de Jack Arnold, secuela de La criatura de la Laguna Negra (1954), también de Jack Arnold. En ella vemos a la criatura de la Laguna Negra (Ricou Browning) en Silver Springs (Florida) llevando al fondo del lago a Ginger Stanley como si fuera un pan de hogaza, cuando, de pronto, le llaman de Vodafone para ofrecerle una mejor oferta que la que tiene con su servicio de telefonía actual. La criatura de la Laguna Negra le dice que no le interesa cambiar de compañía, el operador le dice que cómo sabe que no le interesa lo que le va a ofrecer si no le ha dejado contarle lo buena que es la oferta que le va a ofrecer. La criatura de la Laguna Negra le responde que no le interesa porque no le interesa y ya está, que está contento con el servicio de su compañía. El operador le dice que le deje contarle lo buena que es la oferta y que ya verá lo que le va interesar, que es una oferta muy buena. La criatura de la Laguna Negra le dice al operador que lo lamenta pero que no le puede atender en ese momento. El operador le responde que no es más que un minuto, que seguro que cuando le cuente lo buena que es la oferta le va a interesar. La criatura de la Laguna Negra le dice al operador que en ese momento le pilla con Ginger Stanley desmayada bajo el brazo y que se la va a llevar al fondo de la Laguna Negra para hacerle lo que no está escrito y que no le puede atender. El operario le responde «Bien, señor, si ahora no me puede atender ¿le parece que le llame mañana para informarle de nuestra oferta?». La criatura de la Laguna Negra le dice que bien, que vale. «¿A qué hora le viene bien que le llame, señor?», le pregunta el operario. «Pues llámeme por la tarde, que la noche la voy a tener movidita y por la mañana igual me levanto tarde», le responde La criatura de la Laguna Negra, que cuelga y se pregunta por qué no hizo caso a los consejos sobre telefonía que amable y gratuitamente imparte Badil en su blog.
Si, además, quieren ver una colección de muñecos de la criatura de la Laguna Negra, no tienen más que darle aquí.
lunes, 15 de febrero de 2010
Garbanzo is back
¿Qué os parece? Si tuviese algún hombre cien ovejas, y se descarriase una de ellas, ¿no iría por los montes, dejadas las noventa y nueve, a buscar la que se había descarriado?
(Mateo 18,12)
Que alegría. Tenía una oveja perdida, descarriada. Bueno, tampoco es eso, que no estaba ni perdida ni descarriada, pero que hacía mucho que no dejaba comentarios. Servidor, mientras, andaba preocupado lamentándose por las esquinas, ay, ay, ¿qué habrá sido de esta seguidora, que no comenta ni nada? Pues bien, anoche me la encontré, me dijo que volvería y, eso, ha vuelto. Garbanzo ha vuelto. Y es motivo de mucha alegría, que además me ha enviado un vídeo de un grupo de escépticos que se toman cuarenta pastillas de somníferos homeopáticos y no les pasa nada, como era de esperar. Ni modorra, ni nada. Garbanzo is back. Cuando la conocí, hace cosa de..., bueno, cuando éramos menores, llevaba el pelo cortado a lo chico y ahora lleva melenica. Pero está igual la puñetera. No sé qué hace.
Para celebrarlo, ponemos esta foto de Charles Hard Townes (izquierda), el máser (grandote, en el centro) y James P. Gordon (derecha) en 1953-54. Herbert J. Zeiger no estaba ese día y se perdió lo de salir en la foto. Se les ve bien contentos y bien orgullosos. Sin ellos, Darth Vader y Luke Skywalker se hubieran tenido que pelear a collejas y capones. Y no, no queda igual.
Tras mirar la foto, sé que me van a preguntar «¿Y ese señor del fondo a la derecha que parece un Mickey Mouse oriental quién es?». Pues no les puedo decir. Bastante hago diciéndoles que Charles Hard Townes es el de la izquierda y James P. Gordon el de la derecha como para identificarles al señor del fondo.
sábado, 13 de febrero de 2010
El vídeo más bonito de la semana: Joi Lansing
Con todos ustedes, el vídeo más bonito de la semana, con Joi Lansing cantando el tema The Silencer en el año 1965. Escuchen qué vozarrón y qué saladas bailan las chicas del coro, primero en seco y luego en la piscina. También todos ustedes reconocerán que las camisas de caballero de los años sesenta quedan mucho mejor que las camisas de caballero del siglo XXI. Si es que vamos para atrás.
Arriba, la actriz y cantante Joi Lansing ante un armario empotrado con frente de lamas horizontales de madera de pino lacadas en color blanco con perfilería también de madera de pino con acabado lacado en color blanco, sin tiradores.
viernes, 12 de febrero de 2010
Feliz cumpleaños, señor Darwin
Hoy celebramos el 201 aniversario del nacimiento de Charles Darwin. 151 años después de la publicación de la primera edición de On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life («El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida»), aún quedan tontolabas que le niegan lo evidente. Tontolabas a los que se supone que hay que respetar porque si no lo hacemos podemos herir sus creencias, sus credos y sus sentimientos. Los cojones que voy respetar a los tontolabas de los creacionistas. Bof, si es que me ponen malo. Pero malo.
jueves, 11 de febrero de 2010
La voz
Así, todas las noches, cada vez que se acostaba en la cama, cuando su cuerpo se adentraba en el estadio de la duermevela, esa fase entre la vigilia y el sueño que, con paciencia, pone a disposición de los durmientes la posibilidad de entrar en contacto con todos los muertos, una voz le gritaba su nombre, con gravedad, como una alarma, y acto seguido se despertaba, inquieto.
lunes, 8 de febrero de 2010
Dentro de una vaca (II)
Mi cuñao tiene una granja de vacas lecheras. Cuando las insemina procede a meter el brazo por el recto de la vaca (con un guante largo) para sujetar el cuello del utero y que encare bien el tubo dosificador de semen que introduce por la vag..., por el chocho.
Antes de hacer esto se asegura de que el animal ha cagado convenientemente pero una vez no se aseguró y por alrededor del brazo salió a alta presión un chorro cónico de diarrea vacuna.
Todos los presentes que estaban observando el procedimiento quedaron verde oscuro por delante e impolutos por detrás. La pena es que no hay fotos de esto.
Comentario de Miguelgato en la entrada anterior a propósito de las vacas y la inseminación.
Dentro de una vaca
Hace años, durante la época de parición, estuve en un rancho ganadero ayudando a los vaqueros. Cuando encontrábamos una vaca con problemas, alguien tenía que tocar su vagina y comprobar su estado. «Tú eres mujer», me decían invariablemente, «hazlo tú», como si yo debiera conocer, por el tacto, el paisaje interno de cualquier otra hembra, aun cuando su especie estuviera emparentada de muy lejos con la mía y sus órganos fueran horizontales. «Busca las dos piedras grandes, pasando la elevación...», me orientó un vaquero hispano en una ocasión. Con el brazo hasta el hombro dentro de una vaca, se siente su pesado interior caliente y apretado, pero nunca olvidaré mi asombro feliz la primera vez que retiré la mano lentamente y sentí los músculos de la vaca contraerse y soltarse uno tras otro, como una hilera de personas dándome la mano en una recepción.
Diane Ackerman, Una historia natural de los sentidos, Anagrama, Barcelona, 2009.
domingo, 7 de febrero de 2010
¡Cómo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!
La foto se llama «Chica con uniforme de la cruz roja» (Young girl in Red Cross uniform) y, como su propio nombre indica, muestra a una chica vestida con el uniforme de la Cruz Roja. Pertenece a la colección fotográfica del librero James Robert Tyrrell, de Sidney que actualmente se encuentra en el Powerhouse Museum, en Darling Harbour, Sidney (Australia). Yo creo que es una de las fotos más luciferinas que he visto en mi vida. Me explico, si Lucifer aparece en algún sitio, está todo él, en esencia oleosa de almizcle, mirra, lilas y ámbar, en esta foto. No me entiendan mal, esta imagen nada tiene de satánico, ese punto satananicazo de los grupos heavy con demonios rojos con cuernos; ese punto brutote que lo mismo te mezcla a Baalzebub con un tipo vestido a lo Conan con espada y chica con tetas gordas agarrada a su pierna. Todo lo contrario, oigan, les hablo de algo más refinado, más sutil. Más shhhhhhhh... Más luciferino, vaya. ¿Se fijaron en la cara de ángel de la chica? ¿Se fijaron en los mitones de encaje negro con esos puños abotonados que luce sobre las bocamangas? ¿Y en la venda que tiene entre las manos? Eso es obra de Lucifer, no hay duda. Pero de Lucifer del bueno.
Si ustedes son de natural curioso como servidor y quieren ver la foto con más detalle, hagan clic aquí y tendrán la oportunidad de ver en grande los ojos tan bonitos y transparentes de la chiquilla, la huella de un dedo sobre la placa del negativo en la zona del cuello, los lazos de raso que decoran los mitones de encaje, el martelé fino del papel positivado, esas cosas que nos gusta mirar a la gente curiosa.
sábado, 6 de febrero de 2010
Sobre el movimiento de los labios de Bergen
En la década de 1940 el gran ventrílocuo Edgard Bergen, creador de los muñequitos Charlie McCa[r]thy y Mortimer Snerd, se hizo popular en la radio. Su éxito en este medio de comunicación es un tributo a su genio para inventar personajes verosímiles y diálogos graciosos, puesto que la radio resta al ventrílocuo su baza capital: la posibilidad de demostrar que no mueve los labios mientras actúa. Oyéndolo por la radio, ¿quién sabía si se estaban moviendo los labios de Bergen?
Michael Sims, El ombligo de Adán, historia natural y cultural del cuerpo humano, Ares y Mares, Barcelona, 2004, pp. 144-145.
En la foto, el ventrílocuo Edgar Bergen, padre de la actriz Candice Bergen, con Charlie McCarthy (vestido de detective) y Mortimer Snerd.
viernes, 5 de febrero de 2010
Grandes verdades y el perro Tip moviendo el rabete
De esta foto se pueden contar grandes verdades: que en la imagen podemos ver a la familia Fletcher posando en lo que posiblemente sea el patio trasero de su casa, en Brunswick, Victoria (Australia), allá por el año 1913. También es gran verdad, pues así lo documenta la página web del Museo Victoria, que los integrantes de la foto son, de izquierda a derecha: Jim Fletcher (con un gato en el hombro), Syd Brearley (con otro gato al hombro), Perla y Dick Fletcher, Fred Brearley, Amelia Fletcher, Mabel Brearley, Emily Brearley y el perro Tip. Pero la verdad más grande y más verdadera es que el perro Tip o está contento porque tiene el día contento o está contento porque anda pensando en lo que va a hacer a los dos gatos trepadores cuando se bajen.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Pedro Vizcaíno es el puto amo
Información sobre la gala de los XI Premios de la Música Aragonesa aquí, aquí y aquí.
Como hoy no he encontrado una foto en la que salga sin el traje de abeja, pongo la de su abuelo, Gary Viscain, en 1944, empresario teatral de la época dorada de Broadway.
NOVEDAD NOVEDAD NOVEDAD: Aquí Bigotto recogiendo el premio.
Aquí La Gelmar Orchestra tocándole un tema a Vizcaíno y recogida del premio también.
martes, 2 de febrero de 2010
Oliendo en amarillo
Las regiones olfativas que se encuentran en la parte superior de cada fosa nasal son amarillas y están ricamente humedecidas y llenas de sustancias grasas. Pensamos en la herencia como la fuerza que determina la altura que tendremos, la forma de nuestra cara y el color de nuestro cabello. Pero la herencia también determina el matiz de amarillo del área olfativa. Cuanto más oscuro sea el color, más agudo será el sentido del olfato del individuo. Los albinos tienen mal olfato. Los animales, que pueden oler con fantástica precisión, tienen regiones olfativas de un tono muy oscuro, las nuestras son amarillo claro. Las de un fox-terrier son marrón rojizo, las de un gato, de un intenso marrón mostaza.
Diane Ackerman, Una historia natural de los sentidos, Anagrama, Barcelona, 2009.
En la foto, un perro con regiones olfativas de color marrón amarillento oscuro sentado sobre una mesa de recaudación de fondos en la puerta del hotel Haxell de Londres (1909). Si con esta foto aún no se han quedado satisfechos y además quieren ver a otro perro con regiones olfativas de color marrón amarillento oscuro pueden clicar aquí y verán a una Lluna reguapa posando para Mis Adarmes.
Anna May Wong (II)
Hoy se conmemora el 49 aniversario de la desaparición de Anna May Wong, que fue, entre otras cosas, hija de Fu Manchú.
lunes, 1 de febrero de 2010
Precontratos
Aquel día, Bergman no paraba de dar vueltas con la cabeza mirando hacia el suelo, y repetía una y otra vez «Te daré un día de mi vida si me concedes que haga el tiempo que yo quiera... ¡ahora!». Nunca más hizo ese tipo de promesas, se estaba haciendo viejo. Sin embargo, a menudo recibía ese tipo de «ayudas».
Anécdota sobre Bergman que narra la productora de Sacrificio de A. Tarkovski (1986) en el diario de rodaje de Lars-Olof Löthwall. Cameo Media, 2006.
sábado, 30 de enero de 2010
Techno pose
Aunque los lectores puedan pensar que el que escribe en este blog se comporta como un bonobo, todo el día tocándose los huevos y rascándose los costados, también le toca trabajar. Y hoy, buscando imágenes de computadoras antiguas para un trabajo, me he encontrado con esta foto tan bonita de dos muchachotes de Harvard posando con cara como de querernos convencer de que conectando este cable y este otro van a cambiar el rumbo de nuestras vidas. Me gusta mucho verlos. Es como un ballet quieto. Ponte tú aquí. Y tú aquí. Haz como que haces algo. No. Sube ese brazo. Eso. Ahora tú coge un cable con una mano y otro con la otra. No, otro cable, bien, ahí. Quietos. Foto.
Luego, Kraftwerk tomaría buena nota de todo esto.
jueves, 28 de enero de 2010
El error
El otro día Badil me dejó el libro Los escombros de Dios de Scott Adams, que es un libro muy entretenido que se lee en un plis plas. Hasta ahí bien. Peeero... (esto es como en el canal Biography, que te sacan un reportaje de un actor que se hace muy famoso, que se casa con una mujer maravillosa, tiene unos hijos maravillosos y un perro maravilloso con casa maravillosa peeeero... luego viene que se mata con el coche o que se vuelve drogadito o que bebe sin parar y se lo gasta todo en el bingo), bueno, pues a lo que voy: peeeeero... en la contracubierta dice:
Los escombros de Dios es el primer libro no humorístico de Scott Adams, creador de la exitosa tira cómica Dilbert. Adams describe esta obra como «un experimento mental envuelto en un relato» que lo hará transitar por la perplejidad, la reflexión y el asombro. Imagine que conoce a un hombre anciano que —como usted va notando poco a poco— lo sabe todo. Imagine que le explica los grandes misterios de la vida —la física cuántica, la evolución, Dios, la gravedad, la luz, los fenómenos psíquicos y la probabilidad— de un modo tan sencillo y convincente, que todo encaja y tiene sentido. ¿Qué se siente cuando de repente se entiende todo? Sin embargo, la explicación del anciano contiene un error. El experimento consiste, precisamente, en descubrirlo.
La pregunta es, por si alguien lo sabe ya y así Badil y yo nos libramos de pensar y pensar a ver dónde carajo está el fallo y nos ocupamos de otras cosas, que ya tenemos medio cerebro seco de tanto pensar. Que si pasa por aquí algún espabilao que lo haya descubierto o al que se lo hayan contado pues que lo diga, y así descansaremos.
El error. Cuál es el error del libro. A ver.
Del diario de un artista minimalista
15 de febrero de 1991
El ayuntamiento de mi localidad acaba de encargarme una escultura de grandes dimensiones para conmemorar el 420 aniversario de la batalla de Lepanto.
8 de abril de 1991
Esta mañana he presentado el proyecto en el ayuntamiento, maqueta de cartón plume incluida, de la escultura que he denominado «Batalla de Lepanto». En la presentación estaban presentes el alcalde, los concejales de cultura y varios representantes de los medios de comunicación de la comarca. Será una escultura espectacular formada por cinco grandes piezas rectangulares curvadas de acero oxidado de ocho por quince metros enfrentadas a otra gran pieza de veinte por quince metros, también curvada y del mismo material. Las primeras representarán la Liga Santa (España, Génova, Venecia y Santa Sede) y la última, la de mayor tamaño, representará la flota otomana. La lluvia, el viento y la humedad ambiental irán deteriorando el acero y de él rezumarán hermosos charcos de óxido (la sangre de los hombres muertos), que cubrirán, pasados los años, la base de ladrillo recubierto con cotegrán. Hermoso. Juan ha preparado una animación en 3D con el Autocad que ha encantado a todos los asistentes. Bien.
15 de mayo de 1991
Ya tengo la empresa que se encargará de la construcción de las seis piezas de acero. Jacinto, el jefe, un hombre muy amable, me dice que ellos se encargan de todo: compra del material previo pago del 75% del presupuesto, construcción, transporte e instalación en la que será su ubicación, la plaza de Cervantes.
21 de octubre de 1991
Llamo esta mañana a Jacinto para ver cómo va todo. Me dice que de maravilla, que ya han recibido el material y que en dos días se disponen a cortar, curvar y montar la pieza de mayor tamaño, la otomana. Me dice que son planchas de chapa enteras de seis centímetros de grosor, como acordamos. Bien.
25 de octubre de 1991
Llamo a Jacinto para preguntarle por el proceso de construcción de la escultura, me dice que de maravilla. Que ya han montado los perfiles de veinte centímetros de la pieza otomana y que en cuatro días se meten ya con las piezas restantes. Le pregunto por el proceso de oxidación. Jacinto me dice que a qué oxidación me refiero. Yo le respondo que me refiero a la oxidación natural del acero, que si van a preparar las planchas para que se oxiden allí en fábrica o que si ese tratamiento lo dan después, cuando se coloque en la plaza. Que qué oxidación, me dice, que no hay oxidación. Yo le digo que le hablo de la oxidación de las planchas, la oxidación de las esculturas, la sangre derramada por todos aquellos hombres. Jacinto me dice que no hay oxidación. Vamos a ver, le digo ¿ustedes están construyendo las piezas en chapa de acero oxidado o se oxida después? Jacinto me responde que ni antes ni después, que para eso compraron planchas de acero inoxidable, de larga duración, que eso no lo oxida ni el meado de mil gatos. Yo le digo que desde el principio les hablé de planchas de acero oxidado. ¿Acero corten? me pregunta. Y me suelta que si quería acero corten tenía que haber especificado que la escultura la quería en acero corten, pero que en el pedido en ningún lado venía especificado lo de acero corten y que pensaron que me refería a acero inoxidable, que es más duradero. Me pongo nervioso. Les digo que paren, que la escultura va en acero oxidado, que no puede ser de otra manera, que el concepto de la obra se basa en la oxidación. Me dice que ya han comprado todo el material y que ya han montado la primera pieza, que no hay vuelta de hoja, que acero inoxidable. Le digo que devuelvan el material. Me dice que no hay manera si quiero que las piezas estén acabadas para el 8 de diciembre, que es la fecha acordada para el montaje. Intento explicarle que no es posible que la escultura conmemorativa de la Batalla de Lepanto sea de acero inoxidable. Le explico de la mejor manera posible que yo quiero que la escultura parezca como de Richard Serra, que mi escultura debería ser una escultura minimalista, sobria, contemporánea, como de Richard Serra, y que eso solo se consigue con acero oxidado. Él se ríe desde el otro lado del teléfono y me dice que no será para tanto, que el acero inoxidable queda mejor, que es más limpio y no mancha, que el acero corten tiene peor vida y no queda tan acabado. Yo le digo que o cambian el material o no hay escultura y le cuelgo, furioso.
28 de ocubre de 1991
Hablo por teléfono con Álvarez, mi marchante, le cuento el problema de la escultura de la Batalla de Lepanto en acero inoxidable. Me dice que igual en acero inoxidable no queda tan mal. Le digo que yo de la única manera que veo artísticamente, conceptualmente, la Batalla de Lepanto es en acero oxidado. Me responde que a él le pasa lo mismo, que la Batalla de Lepanto la ve en acero oxidado como si fuera de Serra y que el acero oxidado queda siempre bien. «Mira, hasta si haces una mierda enorme, la forras con acero corten y queda bien, sobria, contemporánea». Yo le digo que mi escultura no es una mierda. Él me dice que no me quería decir eso, pero que el acero corten es muy resultón y que precisamente se estaba cambiando las puertas de la entrada de casa y que se las estaban haciendo en acero corten barnizado, que queda muy bien, muy sobrio, muy moderno y muy contemporáneo. «Queda como una escultura del Serra pero en puerta para la entrada del coche, tú», me dice. Le pido que arregle el asunto de la escultura, que se ponga inmediatamente en contacto con Jacinto. Le digo el teléfono. Me dice que bien, que lo arreglará y que ya ha pensado en lo que tengo que hacer para mi próxima exposición. Le pregunto que qué ha pensado. Me dice que me olvide ya de las esculturas de acero corten y que me dedique a hacer figuras en escayola de personas a tamaño natural. Le digo que qué es eso de las figuras de escayola. Sí, me dice, lo que tienes que hacer es mogollón de figuras de escayola de personas, a tamaño natural. Mogollón de figuras de escayola, veinte o treinta, o más, algunas si quieres las repites, que no se notará. Luego las metemos en la sala de exposiciones todas juntas y eso queda total. Está gustando mucho eso, me dice. Yo le digo que no me agrada la idea. Él me dice que no es cuestión de gustos, que es lo que se lleva en Nueva York. Mogollón de figuras de escayola a escala 1:1. Haces un molde de tu padre, haces un molde de tu vecino, haces un mode de tu mujer, de tus chicos, moldes, moldes, y luego lo pones todo junto en una sala grande, toda blanca, eso es lo mejor, eso es lo que vende. Si quieres me haces un molde a mí, como quieras, lo importante es que hagas mogollón de figuras de escayola a tamaño natural. Imagina, mogollón de figuras de escayola ahí puestas, como que no se sabe si son los visitantes los que miran las figuras o son las figuras los que observan a los visitantes. Eso es total, me dice. Eso está gustando mucho en Nueva York. Yo le digo que no me convence la idea. Que no lo veo. Que lo que yo quiero hacer para mi próxima exposición es una escultura enorme en plancha de acero oxidado. Me dice que lo llaman por la otra línea, que me llama luego, y me cuelga.
8 de diciembre de 1991
Hoy a las 12:30 horas se presenta la escultura «Batalla de Lepanto», que conmemora el 420 aniversario de la batalla de Lepanto. Estoy muy orgulloso de esta pieza. El sol se refleja, deslumbra, sobre las grandes planchas de acero inoxidable. Esos brillos, que refulgen sobre la superficie de toda la obra, representan para mí el brillo de las espadas, los cañones, la batalla encarnizada de los hombres contra los hombres. La lucha, el cruento y lamentable fragor de la batalla.
En enero comienzo a preparar mi nueva exposición: «Urban people», que consistirá en una obra coral formada por figuras de personas, a tamaño natural, en diferentes posturas, realizadas en escayola, con estructura de alambre. Será una exposición impresionante, donde el espectador no sabrá si observa o si es observado por la obra. Como base de cada pieza, quiero poner una plancha de acero corten, que represente el latido urbano, el sentir de la humanidad, el desgaste de sus pies, el rezumar de cada uno de sus pasos. Va a ser la bomba.
miércoles, 27 de enero de 2010
La Feria Internacional de la Escalera
En la primavera de 1934, la ciudad de Circa acogió la I Feria Internacional de la Escalera. 78 stands dispuestos en línea a los dos lados del paseo central de la avenida Joanna of Bavaria (junto al hoy desaparecido jardín botánico municipal) mostraron durante cuatro días las novedades en el sector de la escalerística. En este espacio se exhibieron bonitas escaleras de mano fabricadas en madera, acero, cristal y aluminio; novedosos asientos metálicos que con un simple giro se convertían en escaleras de cuatro, cinco o seis peldaños; escaleras de tijera, escaleras correderas, escaleras plegables, escaleras enrollables, andamios móviles y fijos; revestimientos de múltiples materiales para escalones; barandillas, pasamanos, quitamiedos; balaustres torneados en madera, mármol, alabastro y metal; barandales de hierro, madera y piedra (natural y sintética) y multitud de catálogos con hermosas fotografías de escaleras imperiales, escaleras de caracol, escaleras modulares, escaleras escamoteables y escaleras colgadas. Como acto de entretenimiento paralelo a la programación de la Feria, la organización contrató a ocho hermosas bailarinas del famoso cabaret Folies Bergère de París que con mucha gracia y elegante estilo bajaron y subieron repetidas veces una escalinata de estructura metálica de 40 por 25 pies forrada con láminas reflectantes, espejos y vistosas luces, cortesía de la empresa belga de construcción Smith & Lemonnier, espectáculo que encandiló a chicos y mayores.
martes, 26 de enero de 2010
Sobre empirismo y priapismo
Hasta ahora no se conoce ninguna sustancia que excite la libido, pero hay unas cuantas que pueden ayudar a producir y mantener una erección que la líbido no ha conseguido estimular. Una de las primeras fue la papaverina, cuyos efectos quedaron demostrados de forma espectacular por el psiquiatra Charles Brindley en una reunión de la British Andrology Society. Brindley, un showman nato, empezó su charla bajándose los pantalones, inyectándose una solución de la sustancia en el muslo y «exhibiendo los resultados durante la hora que duró su charla». Es muy importante utilizar la dosis exacta de papaverina y se han dado casos de personas que han tenido que interrumpir sus vacaciones y volver doloridos y con la misma erección que provocaron cuatro dias antes.
Len Fisher, Cómo mojar una galleta, Debolsillo, Barcelona, 2009, p. 206.
En la imagen, obelisco de estilo neogótico construido en 1878 por el conde de Carnarvon en Newbury, Berkshire. El monumento conmemora a los 6000 hombres muertos en la batalla de Newbury, en 1643, incluyendo el vizconde Falkland, Secretario de Estado de Carlos I. A los pies del obelisco, ovejas. La foto es de Henry Taunt.
domingo, 24 de enero de 2010
Órdago bosónico
Badil me dejó el otro día un libro. Es un libro corto, voy por la mitad y lleva ya un rato hablando de una especie de partículas de Dios explotao que son a su vez lo que somos en vida (la materia angélica o celestial de la que se servían los gnósticos para explicar la naturaleza humana). Servidor cree que el autor se refiere a los bosones de Higgs, que tanto juego han dado en las últimas décadas los muy puñeteros y más últimamente con la puesta en marcha del Gran Colisionador de Jarrones (GCJ). Esto es un órdago. Como no hable de los bosones de Higgs me voy a enfadar. Mientras, me voy a seguir leyendo el libro, a ver si salen, que me tiene enganchado. Que si no salen los bosones de Higg, me enfado.
En la imagen, Donatas Banionis y Natalya Bondarchuk en una foto promocional de la película Solaris (1972) de Andrei Tarkovski.
Pues árboles, postes y árboles
Cada día cojo dos tranvías, un tren y un autobús (o un autobús, un tren y dos tranvías) para ir al trabajo y volver a mi espartano hogar. Entre Mannheim y Heidelberg se extiende una extensa Nada sólida, cubierta de nieve inmaculada y virgen sobre la que nadie ha puesto el pie. Son campos extensos sembrados de macizos postes metálico-eléctricos, de seda helada, de hileras escuálidas en las que se alinean árboles mondos y arbustos tiritantes. Cuando voy en tren sólo existen dos colores en el mundo, el blanco cegador y el negro retraído, y me gustaría que algún paisajista dejase a un lado las verdes colinas, los riachuelos primaverales y todo el cobre del otoño, y se atreviese a pintar un cuadro con estos dos colores, las dos esencias, los dos venenos de mi día a día.
No tengo vergüenza ni la he conocido. En un plis plas me he hecho una nueva entrada robando un texto de una entrada de A princesa no xardín (El tío Otto y el mar de pelusa), que narra sus trayectos de casa al trabajo y del trabajo a casa (unos veinte kilómetros de mucha nieve según el google maps) más una foto de Lady in the radiator (Leg tree) que no sé cómo viaja pero que vistas sus fotos también es de mucho viajar. No hay razón aparente para unir a estas dos personas en una misma entrada. En todo caso, son razones subjetivas, que me parece que A princesa no xardín cuenta las cosas como dios hecho carne inmortal y Lady in the radiator hace fotos como dios hecho carne inmortal también. Si esas razones no les sirven, tengo un puñado más.
sábado, 23 de enero de 2010
Lo que es, es
Pues que para qué lo iba a decir yo, si lo dicen mucho mejor Arkab en su blog y Helter en el comentario de la entrada anterior, que son mis faros, mis guías y mis pastores. Para celebrarlo, no hay cosa mejor que poner una foto de Paulette Goddard enseñando garra con un coreógrafo que, miren qué casualidad, le hace el mismo gesto del dedito que Cary Grant a la Falsa Tortuga. Te digo yo dónde te puedes meter el dedito, coreógrafo.
Que qué pies más bonitos que tiene la Goddard, me dirán ustedes. Ya me he fijado, ya.
viernes, 22 de enero de 2010
Louise en salto de cama
David me envía esta foto de Louise Brooks. Me dice que ha estado estos días rebuscando en revistas viejas cosas de ilustradores de las primeras décadas del siglo XX y como me conoce bien y sabe que soy fan de la Brooks me la manda. No sabía yo de esta foto. Miren qué guapa está. Apareció en enero de 1929 en La Esfera y el pie de foto dice: «La bella actriz de la Paramount Louise Brooks, luciendo un lindo salto de cama de estilo japonés». El 30 de enero de 1929 se estrenó la película La caja de Pandora, de Georg Wilhelm Pabst, donde la Brooks se luce sin parar, interpretando a la bella Lulú, que es una muchacha fiestera y alegre que por ser tan fiestera y tan alegre acaba un poco mal en manos de Santiago el Destripador, cuando lo que tenía que haber hecho es casarse como dios manda y así no le hubiera pasado lo que le pasó. Pero, ojo, mientras, lo bien que se lo pasaba y lo feliz que reía. ¿Que no han visto a la Brooks riendo en La caja de Pandora? Pues no hay chica que ría mejor.
Ya no queda nada más que decir. Bueno sí, que vamos a hacer un poema corto, que nos va a quedar hasta poundiano:
La bella actriz de la Paramount Louise Brooks,
luciendo un lindo salto de cama
de estilo japonés.
miércoles, 20 de enero de 2010
Alces fluorescentes
Se entera de esto Lars Von Triers y cambia el zorrete parlanchín por un alce. Además, queda mucho más satánico.
Ciertas sustancias naturales resultan fluorescentes bajo la luz ultravioleta, como la orina, la quinina y la piel de alce. Los prisioneros sabían explotar esta propiedad de la orina, pues la utilizaban como tinta invisible. El agua tónica, que contiene quinina, también puede hacerse fluorescente ¿Y qué le pasa a la piel de alce? En Canadá, Estados Unidos
y Suecia, se producen anualmente muchos accidentes entre coches y alces, y algunas de estas colisiones acaban con víctimas mortales. Por ello, varios fabricantes de coches están considerando la posibilidad de equipar sus coches con faros que emitan luz ultravioleta para reducir los accidentes con los alces.
Joe Schwarcz, ¿De qué se alimentan los zombis? Robinbook, Barcelona, 2009.
martes, 19 de enero de 2010
Hedy Lamarr
Dirán que me repito más que el ajo frito, pero es que hoy se cumplen diez años de la desaparición de Hedy Lamarr, la ingeniera en telecomunicaciones austríaca más guapa de Hollywood. La recordamos con esta foto en la que sale bien guapa pero mostrando unas manazas que te da así con la mano abierta y te tumba. La recordaremos también en Sansón y Dalila (Cecil B. DeMille, 1949) levantándose de la cama con un incómodo camisón al estilo filisteo y una voz en off que le retumba en la cabeza que le dice «¡No puedes deshacer lo que ya está hecho!»; la mujer andaba atormentada por cortarle el pelo a Sansón, suceso que aprovecharon los filisteos para arrancarle los ojos y atarlo a una rueda de molino. Una pena tirando a suave si contamos que Sansón, además de fuerte, era muy bruto y tenía muy mal perder. A saber: en su primera boda se casa con una filistea, más que nada para hacer la puñeta a los filisteos, que eran unos incircuncisos. En el convite de bodas hace una apuesta con los familiares filisteos y promete que si descubren un acertijo (el del león y el panal de miel) les regala treinta sábanas y treinta mudas de vestidos. Los filisteos, con la ayuda de la mujer, que es la única que lo sabe, lo aciertan, a Sansón le entra el espíritu de Jehová y para no tener que ir al Sepu a comprar las treinta sábanas y las treinta mudas de vestidos se carga a treinta filisteos, les quita las ropas y las entrega a los de la apuesta (...y Sansón dijo a los filisteos al tiempo que les entregaba la ropa: «Tomad lo prometido, treinta sábanas y treinta mudas de vestidos. Ojo, que alguna tiene manchicas de sangre, pero bien lo arreglaréis si cada mancha la frotáis con un poco de agua oxigenada y luego la metéis a lavar con vuestro detergente habitual. Yo he probado lo de la sal, pero a mí me funciona mejor el agua oxigenada, aunque debéis saber que el agua oxigenada en según qué tejidos deja cerco y si deja cerco eso ya no tiene arreglo, que hagáis lo que hagáis se os quedará el cerco»).
Además, si quieren ver a Inde cantando «Tengo el corazón contento, el corazón contento y lleno de alegría», pretar aquí.
lunes, 18 de enero de 2010
Cary Grant con la Falsa Tortuga

—Hubo un tiempo —dijo por fin la Falsa Tortuga, con un profundo suspiro— en que yo era una tortuga de verdad. Estas palabras fueron seguidas por un silencio muy largo, roto sólo por uno que otro graznido del Grifo y por los constantes sollozos de la Falsa Tortuga. Alicia estaba a punto de levantarse y de decir: «Muchas gracias, señora, por su interesante historia», pero no podía dejar de pensar que tenía forzosamente que seguir algo más, conque siguió sentada y no dijo nada.
Lewis Carroll, Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas (1865). La imagen de Alicia junto a la Falsa Tortuga y el Grifo es una de las 34 ilustraciones que John Tenniel realizó para la obra.
Hoy es el cumpleaños de Cary Grant (Bristol, 18 de enero de 1904 – Davenport, 29 de noviembre de 1986) y no hay mejor manera de celebrarlo que poniendo una foto de Cary Grant regañando a la Falsa Tortuga. No sabemos bien por qué regaña a la pobre Falsa Tortuga, que bastante tenía con su depresión recordando su infancia como tortuga verdadera en la escuela del mar y presintiendo su final como ingrediente principal de una sopa o, aún peor, como juego de peines. La Falsa Tortuga era una tortuga de naturaleza depresiva, tristona, melancólica. Tampoco sabemos a qué se debe que algunos actores del siglo pasado, cuando les iban a hacer una foto de estudio, ponían un gesto de regañar a lo que tenían más cerca. En este caso le ha tocado a la Falsa Tortuga. Pues pobre, con lo pocha que está ya de por sí, ahí, con el caparazón al revés.
domingo, 17 de enero de 2010
Anticristo, de flim, o No tomarás el nombre de Tarkovski en vano
Hoy he visto Anticristo de Lars Von Triers. No me voy a extender. Que cada película que le veo siempre me digo antes «va, venga, haz un esfuerzo, mírala sin prejuicios, que bien que te caiga como una patada en los huevos, pero que igual esta peli no te disgusta tanto como las anteriores» y acabo cagándome en san Pito Pato, en el susum corda y en todo lo que rodea a Lars Von Triers. Para los que no la hayan visto, pues es una peliculita que es como una mezcla de Saw, El proyecto de la Bruja de Blair y Doctor Dolittle (y el inicio, que es como el vídeo ese de Beyoncé cantando en una ventana pero en blanco y negro). Que los actores se pegan toda la película en tensión, que mientras la veía me decía: ya pararán, que si están discutiendo en tensión, están follando en tensión, se están pegando en tensión o se están amputando en tensión. Ya pararán y se harán una fideuá o un guacamole con nachos y se pondrán a ver la tele, pero no, que están tensionados todo el día, y sin comer. Así mal. Mal van a acabar, me decía. Me he prometido no usar el término pretencioso en esta entrada, más que nada porque parece que es el segundo apellido Lars Von Triers. No lo voy a usar. También, que a los que les guste, ya les aviso que sí, que lo he entendido todo. Que no es cosa de no entender. Que lo he entendido. Que se entiende mejor que Pocahontas. Pero que no me gusta lo que quiere contar, ni cómo lo cuenta. Que tampoco es cosa de más o menos sensibilidad. Que no es eso. Que es que no hay manera y prau. Hasta ahí, bien, vale, que tiene que haber gustos para todo el mundo. Que si no me gusta Lars Von Triers pues tampoco seré el único, que hay la tira de gente que no le gusta Lars Von Triers. El que diga que en eso se basa su genialidad me cago en sus muelas, para genialidad la suya diciendo esa melonada de frase que encima se la habrá oído a otro antes. Y es que, de corazón, el Lars Von Triers me parece muy melón. Pero melón melón, melón para melones. Ya está. Hasta ahí, pues bien. La peli es una peli que va sobre una pareja muy tensionada por un suceso que, para estar así todo el día, mejor se separan y cada uno hace la vida por su lao y primero paz y después gloria. Pero bien, hale, que el director quiere tensión, pues venga tensión. Tensión y Bambi, pues tensión y Bambi, hale. Pero es que el jodío del Lars Von Triers, al final de la película, se la dedica a Tarkovski, y ahí es cuando me he puesto a dar botes en el sofá y hasta ahora, que he cenado casi sin sal para que no me subiera más la tensión. Jodo, a Tarkovski. Que miren, que Tarkovski puede gustar o no puede gustar, que también es comprensible, que, como decía uno, ver una peli de Tarkovski es como mirar cómo se seca un cuadro al óleo, pero que les digo que Tarkovski ve esta película que le ha dedicado Lars Von Triers y vuelve a este mundo como el tío de la vara a meterle una somanta de palos. Así que me estoy oliendo que si no será otra de las puñetas del director, dedicarle esta película sabiendo que al bueno de Tarkovski, tan espiritual y tan lento en sus puestas en escena, le repugnaría. Pero mucho. Le repugnaría cosa mala. A mí, oigan, no me ha repugnado, hasta me ha hecho gracia el asunto de la madre poniéndole los zapatos al revés al niño o esa auto-ablación tan vistosa en primer plano con unas tijeras de pescado, pero a Tarkovski... madre a Tarkovski... me le rompe siete costillas del primer varazo.
sábado, 16 de enero de 2010
Ay, qué espejo más bonico
Llevaba toda la vida deseando tener un espejo sol, esos espejos flamígeros de inspiración barroca con rayos radiantes o puntas de inspiración vegetal que se pusieron de moda en los años cincuenta y que luego derivaron en todo tipo de estilos (racionalista, futurista, pop...). Toda la vida deseando tener un espejo sol. Así que un día buscando por internet encontré un blog, Vintage&Chic, que tenía alguno más que interesante. Observando que su dueña, Leticia Blanco, solía tener en stock más de un espejo sol, he esperado semanas, como zorro al acecho, a que pusiera alguno más grandote, que yo lo quería grandote. Hasta que lo puso. Un espejo flamígero bien hermosote. Lo pedí el martes, 12 de enero, y hoy me ha llegado por paquete azul. Más rápido no puede ser. Estoy que no paro de contento. Madre qué bonito que es. Esta tarde lo he puesto en la pared y no dejo de mirarlo. Ay, qué bonico. Y la cosa no queda ahí, que veo que tiene unos juegos de café de porcelana, clásicos, de los que a mí me gustan, que me tienen en un sinvivir. Ay. Que si en los días venideros no meto entradas nuevas, será que estoy mirando el espejo. Mañana le hago fotos, como si fuera mi chico. Ay, qué bonico. Ya me siento como Julián, el protagonista de Pepermint Frappé, en su casa-despacho. A otros les da por los coches o por coleccionar escopetas, oigan.
El gato astral de David Starr Jordan
En septiembre de 1896, un artículo de la revista estadounidense Popular Science Monthly sorprendió a propios y extraños.
En él se hablaba del experimento hecho con una cámara (denominada «Sympsychograph») dotada con unas lentes especiales que permitían que los pensamientos se hiciesen visibles en una placa fotográfica (similar a la forma en que los Rayos X producen una imagen en una placa fotográfica)... Leer más de este bonito artículo encontrado en el blog la aldea irreductible.
viernes, 15 de enero de 2010
El plátano mágico
Bú, me digo, voy a hacerle un truco a mi señora que he visto en la tele que se va a quedar de piedra. Así que busco en el costurero una aguja larga, voy a la cocina y miro que sobre la encimera están ahí esperando los dos plátanos. Dos plátanos que el día anterior en la verdulería le había señalado a mi señora «¿Quieres que cojamos plátanos?» ya pensando en el truco tan bueno que le iba a hacer en el momento oportuno. Ahí estaban, esperando, sobre la encimera. Los cojo, los escondo bajo el jersey y me meto en una habitación. Saco la aguja, la desinfecto con alcohol, la seco, la introduzco con sumo cuidado y la muevo horizontalmente de un lado a otro cortando el interior del plátano a través del orificio. Repito la operación cinco veces en diferentes puntos del plátano, cuidadosamente. Es un truco buenísimo, me digo. Froto la superficie con el dedo para que mi señora no note ninguna manipulación. Qué truco más bueno, me digo. Los escondo bajo el jersey y bajo a la cocina. Veo que mi señora no anda por la cocina y los dejo en el mismo lugar. Perfecto. Guardo la aguja en el costurero. Salgo de la cocina y me froto las manos de alegría. Queda media hora para preparar la comida. Llaman por teléfono, miro el correo, trabajo un poco. Ya es la hora, bajo a la cocina y veo que mi señora anda sacando pucheros y rebuscando en la nevera. Poso mi mirada sobre la encimera en busca de los dos plátanos y veo... ¡un plátano! Oh, señor. «¿Y el plátano que había aquí junto a este otro plátano?» le digo. «¿Qué?», me dice. «El plátano, antes había aquí dos plátanos». «Ah —me responde—, que me ha entrado hambre y me lo he comido». «¿Que te lo has comido?», le pregunto. «Sí, me ha entrado hambre y me lo he comido», me responde. Cojo el platano, lo miro fijamente y veo que sí, que ese plátano es el plátano sin manipular. «Y... ¿y estaba bueno el plátano?» le pregunto. «Sí, me contesta». «¿Y no has notado nada raro, unos cortes así transversales que al pelarlo te salía como si previamente lo hubieran cortado en porciones con un cuchillo invisible?» le pregunto. «¡Ah, eso era! —me responde—, yo pensaba que tenía un trozo malo y lo he tirado. Mira, ahí está, en la basura». Abro la tapa del cubo de la basura y veo un trozo de plátano, triste, abandonado, una bonita porción de plátano con los lados perfectamente seccionados.
He decidido que dejo lo de la magia.
Luego, al rato, tras descubrir mi desconsuelo, me preguntó cómo había hecho esos cortes en el interior del plátano sin manipular la piel. Sí, los cojones que se lo voy a contar. Un mago nunca cuenta sus trucos. Aunque sea un fracaso como mago.


