lunes, 21 de febrero de 2011

La piel de la piel

Cierto, del cuerpo muerto y no deteriorado de la ballena puedes raspar con la mano una sustancia infinitamente fina y transparente, que en cierto modo recuerda a las lascas de mica aunque es casi tan flexible y suave como el satén; eso es, antes de secarse, momento en que no solo se contrae y espesa, sino que se hace más bien dura y quebradiza. Yo poseo varios pedazos secos de éstos, que utilizo como señaladores en mis libros balleneros. Es transparente, como he dicho antes; y al colocarla sobre la página impresa, a veces me he entretenido imaginándome que hacía un efecto de aumento. En cualquier caso, resulta agradable leer sobre las ballenas a través de sus propias gafas, como si dijéramos. Mas a lo que voy aquí es a esto. Esa misma sustancia infinitamente delgada como lascas de mica, que, admito, reviste el cuerpo entero de la ballena, no ha de ser considerada tanto la piel de la criatura, como la piel de la piel, por así decirlo; pues sería simplemente ridículo decir que la propia piel de la tremenda ballena es más delgada y más delicada que la de un niño recién nacido.

Herman Melville, Moby-Dick: o La Ballena, Edición de Fernando Velasco Garrido, Akal, Madrid, 2007, pp. 401.

11 comentarios:

lady in the radiator dijo...

qué fragmento más hermoso

Harry Sonfór dijo...

Al final resultará que tengo buen ojo para elegir fragmentos, para elegir autores y hasta para elegir socias.

Anónimo dijo...

Albóndigas de ballena


"Se pica la carne de ballena con tocino de jamón, ajo, perejil y sal. Todo esto se une bien, poniendo, por cada cuarto de kilo de carne, cincuenta gramos de tocino, dos gramos de ajos, el pereiil a gusto del que lo hace y un huevo. Una vez preparado, hacer las albóndigas, freírlas y, en salsa de tomate o de harina, hervirlas un ratito."

Receta de Marcial Buj.


Tojunto

Harry Sonfór dijo...

Percibo, Tojunto, que usted, muy de ballenas muy de ballenas no es. Que es nombrarle la ballena y lo primero que le viene a la cabeza es cazarla y guisotearla. De Marcial Buj seguro que sabrá cosas David Vela, que es experto en dibujantes de la primera mitad del siglo XX. Y si no las sabe, le meteremos caña para que las sepa.

Anónimo dijo...

Yo es que de chicuto, créaselo, comía mucha carne de ballena. Y resulta que del sensimotor no mucho, pero del preoperacional concreto en adelante se me han quedado muchííííssssmas rémoras.

Ballena y potro joven. El potro también.

Tojunto

Harry Sonfór dijo...

Pues mire, Tojunto, la próxima vez que venga por la ciudad inmortal en carne mortal tiene que pasarse por la taberna El Broquel, en la calle Broqueleros, cerca de San Pablo, que tiene allí un de todo de carnes para probar. Que tienen reno, impala, ñu, kobe, avestruz, canguro y no sé qué más, que yo no le puedo decir, que soy más de endivias, pero que tiene allí carnes diferentes para probar, vamos, todas las del mundo para darle rienda suelta a su preoperacional concreto. Pierna de torero es lo único que creo que no tienen. Recuerde: El Broquel, en la calle Broqueleros, 3.

Anónimo dijo...

¡Jó, qué mala suerte! Nunca como en restaurantes situados en números impares (esto es ya del operacional formal). ¡Con lo que me gusta a mí el ñu vuelta y vuelta¡

Tojunto

Harry Sonfór dijo...

¡Cachis! ¡qué puñeta!

A princesa no xardín dijo...

Pues yo me he quedado con el detalle de los marcapáginas del señor Melville. Yo, al máximo, uso billetes usados de autobús, trozos de cartón, postales... a veces hasta auténticos puntos de libro de madera o metal. Pero la piel secreta de las ballenas, nunca.

Será porque l@s galleg@s somos más de cerdo...

Anónimo dijo...

Y el atún de zorra. El atún de zorra también me gusta mucho.

Tojunto

laMima dijo...

Que chulo Don Harry... pero hay algo en lo que no estoy de acuerdo; hay ballenas tremendas con la piel más delicada que un niño recién nacido. Seguro.