viernes, 28 de marzo de 2008

Una sesión de hipnosis

—Cuando diga «tres» usted caerá en un profundo y agradable sueño.
Y así fue, el psicoanalista dijo «uno», «dos» y «tres» y al instante F. dejó caer la cabeza sobre su pecho, relajó sus manos sobre las rodillas, cerró los ojos y cayó en un profundo sueño.
F. se encontró de pronto dentro del cuerpo de Lili Saint Cyr, que estaba dentro de una bañera llena de espuma, que se encontraba dentro de un escenario, que a su vez estaba dentro de un teatro de variedades de una calle de Montreal. La gente gritaba «¡Lili, Lili!» y F. se frotaba sensualmente las rodillas con una esponja marina. La esponja marina frotaba las rodillas del cuerpo de Lili Saint Cyr, en el que en ese mismo momento habitaba F. mirando de un lado a otro, buscando los focos para perder de vista las caras del público que miraba hacia el escenario de un teatro de variedades de Montreal y que gritaba «¡Lili, Lili, Lili!». Momentos después F. pegó un salto dentro del cuerpo de Lili Saint Cyr y se deslizo hasta el interior de los dedos de sus pies, de los dedos de sus pies pasó al interior de sus uñas, que parecían placas solares teñidas de rojo frambuesa. F. miró hacía arriba y vio unas hermosas luces rojas a través de las uñas. Pensó que era una luz brillante e intensa que, sin embargo, no molestaba a los ojos.
—Despierte —dijo el doctor.
Y F. despertó del sueño.
—Ahora dígame todo lo que recuerde de su regresión.
—Recuerdo —dijo F.— que en otro tiempo fui un empresario muy adinerado del antiguo Egipto. Tenía una gran mansión, camellos, dromedarios, muchos esclavos, sirvientes y más de cien mujeres. Recuerdo que trataba con los faraones, ellos me traían ricos regalos y yo les construía sus enormes pirámides.
—En su regresión, hizo el gesto de frotar sus rodillas con un gesto insinuante ¿en qué momento de su regresión recuerda que lo hizo y cuál cree que es su significado?
—No recuerdo eso, doctor, pero le prometo que pensaré en ello —dijo F., un poco molesto mientras ajustaba el nudo de la corbata al cuello de su camisa.

10 comentarios:

Arkab dijo...

¡Firgensanta! Miedo me da pensar, con tanto frotamiento, lo que habría llegado usted a escribir si en lugar de elegir a Lili como personaje de su historia hubiese pensado en... no sé, por ejemplo, Rocco Siffredi.

Helter dijo...

Esto de mentirle al doctor, señor F., está muy pero que muy feo. Por otro lado, que dios bendiga a Lili St. Cyr y a sus uñas color frambuesa.

Harry Sonfór dijo...

No, no, aún no ha nacido ser humano en el mundo con los suficientes arrestos como para obligarme a escribir sobre Rocco Siffredi.

Helter dijo...

Pues aún no ha nacido ser humano con los suficientes esos como para evitar que escriba sobre Rocco. Puedo prometerlo y lo prometo. No digo cuándo, no digo dónde, pero queda dicho.

Anónimo dijo...

como reportero, fallé, pero las regresiones nos pueden servir para acceder a entrevistas soñadas con frote de rodillas...
solo el color de los cojines, que siempre me parece metafísico por su simbología, sería cuestión de discusión
versos incendiados
k

Harry Sonfór dijo...

Cachis, nos hemos quedado sin entrevista exclusiva, pero bien, acabo de hablar con el señor exponente y dice que alguna foto tendrá para colocar. Cuando vuelva le hago la entrevista o algo.

faren dijo...

Le conté esa trola al psicoanalista porque me sentí un poco perturbado por tanta sensualidad, pero a la semana siguiente volví para sentirme de nuevo Lili Saint-Cyr en esa bañera de ese escenario de ese cabaret de Montreal, pero me sentí un tres en un cuaderno cuadriculado, un tres con sombrero recto y abombachado en los bajos que sentía desesperadamente la necesidad de salirse de ese cuadrado de cuaderno de cuentas. Fdo: yo estuve en el cuerpo de Lili St-Cyr. (Jope, Harry, una no puede publicar con otro nombre en su blog)

Harry Sonfór dijo...

¿Y por qué quiere publicar con otro nombre, Faren?

faren dijo...

Por que a veces digo muchas chorradas.

Harry Sonfór dijo...

Chica, pues pa eso Stamos, que diría John, el de «Padres forzosos».