jueves, 14 de octubre de 2010

En memoria de Errol Flynn

Hoy se cumplen 51 años de la desaparición de nuestro querido Errol Flynn. Lo echamos de menos todos los días.
En la foto, Errol Flynn con su esposa Lily Damita (la misma que le rompió una botella de champagne en la cabeza un día que llegó tarde a cenar), navegando en sus días felices.

Sirva también esta entrada para informarles de que A princesa no xardín ha convocado en su blog un concurso para descubrir los desconocimientos sobre asiriología de sus lectores. Tienen de tiempo hasta el 18 de octubre (así que corran), y se sortea un formidable kit de iniciación a la Asiriología no disponible en tiendas. Servidor ya ha participado, claro. Con lo que me gustan los concursos.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Errol Flynn!


Tojunto

A princesa no xardín dijo...

Errol y A Princesa en el mismo post!!! Qué más se puede pedir?

Gracias por la publicidad!!! Y anímense ustedes a participar!!! Es gratis!!!

miguelgato dijo...

Por fin un concurso acorde con mi formación, ¿puedo concursar yo también?
Bueno, concursaré y yastá, que pregunto demasiao.

Inde dijo...

Nostoy, don Harry. Nostoy. Puaj.

Arkab dijo...

Ah, qué grande Elelrrol, Harry; hasta con mallas me gusta Elerrol.

El Ente Dilucidado dijo...

Dona Princesa, es que yo no me atrevo a participar.
A mí los asirios me parecen gente muy sospechosa.
Los que llevaban barba porque la llevaban todos igual, con esos ricicos tan raros.
Y los que no, porque tenían esa pinta, así con sotabarba y el pelo a la permanén, tan rara también. Como de muy bien comidos. Como de evangelistas en un programa de la Cuatro.


Yo, puestos a elegir, me quedo con los persas. Que además de ser colores están alicatados. Vamos, que están retratados con baldosas. Y, según se ve en las fotos de hace tres mil años, llevaban los ojos pintados, como los egipcios, los primeros punks y los cantantes de grupos de glam rock.

Me tranquiliza eso.

Los asirios me parecen muy raros, muy evangelistas, muy guerrilleros, muy suyos.

P'a mí que esa cosa que dicen ahora (desde hace unos años) de los mercaderes en la Anatolia es para engañarnos y hacer que nos caigan simpáticos.

Yo les veo la cara y no me fío, no me fío.
En cuanto te descuidas, éstos te incendian el pueblo y te deportan a la orilla meridional del lago Van.

(Y luego están los dioses ésos que tienen. Tan marranos. Yo no, pero mi abuelo tuvo dos esfinges de ésas barbudas y con alas en una cuadra, y lo dejaban todo perdido. Pero lo peor de todo es que, encima, cuando las estabas limpiando y les cambiabas la paja y el pienso, encima te discutían y te faltaban a la madre... Era para verlo y para emprenderlas a palos).

Cuando matamos a la primera e intentamos comérnosla (para unas navidades) no hubo forma. Estaba durísima.

Así que la segunda se la vendió mi abuelo a un feriante que pasó por el pueblo.


Ya digo... Yo esto de los asirios no lo tengo muy claro.

Y luego están esos nombres... Que parece que los han hecho a mala leche.

Harry Sonfór dijo...

Servidor, si así se gana un kit de iniciación a la asiriología enviado desde las germanías, hace publicidad, peloteo y lo que sea menester, A princesa.

Harry Sonfór dijo...

No, no, Miguelgato, no es que pueda concursar o no pueda, esa no es la cuestión. Es que está obligado. Moito obligato, que se dice. Bueno, algo así.

Harry Sonfór dijo...

Bah, bah, Inde, si ya no le queda ná. Cuando acabe el trabajo lo celebraremos. Pero tiene que concursar el el concurso de A princesa, que para eso estudió usted paleografía de esa.

Harry Sonfór dijo...

Bua, a mi me gusta hasta tocando el piano, Arkab.

Harry Sonfór dijo...

Pues si ya ha contestado a la mitad del cuestionario, El Ente, si es que usted tiene que participar... pero si lo hace aquí no vale. Hale, se me vaya a contestar al blog de la asirióloga, que igual le toca el kit de iniciación a la asiriología. Ay qué nervios.
Maldita sea, me huelo que Badil ha concursado, con lo viva que es...

Badil dijo...

Sequivoca, Harry. Llevo toa la semana en la Plaza el Pilar sin perderme un espetáculo jotero.
Palabrita del niño Jesús con su camisita y su canesú.