sábado, 31 de julio de 2010

Lo sé

Desde hace unos años sufro de una fobia confesable que no sé aún si tiene nombre y si alguien más la padece. Seguro que sí, que desde que tenemos internet nada es del todo original o novedoso (y qué bueno y qué hermoso es eso, y qué humildad produce, y qué bien que a un tipo de Minessota se le ocurra lo mismo que a un tipo de Ubrique, en el mismo instante, como un flash, a 6992,92 kilómetros de distancia). Miren, de vez en cuando me viene a la cabeza que, de forma aleatoria, escribo en el ordenador cuatro cosas, luego ejecuto cuatro comandos (un comando corta, un comando pega, cosas así, lo que viene siendo hacer cuatro comandos) y, de pronto, sin comerlo ni beberlo, por una conjunción de probabilidades ordenadas en su justo ritmo y cadencia matemática, desvelo el verdadero nombre de Dios, las diez Sefirot se ponen a girar como locas, se crea una explosión exoplanetaria del copón y, plas, el ordenador se funde. Quiero decir, lo de menos es lo de descubrir el nombre de Dios y que las Sefirot se pongan a girar como ruedas de molino, mi fobia es que el ordenador se muera por una concatenación azarosa de acciones que descubren el acceso a un túnel de gusano adormecido del sistema espacio-temporal que funde irreparablemente la placa base del CPU («Es imposible ejecutar esta acción porque el reloj de este ordenador marca la fecha 12-02-1802», por ejemplo). Del mismo modo que creo que se le pueden fundir los plomos a un robot proponiéndole un número determinado de paradojas, que se puede sofronizar a a una gallina obligándola a seguir con la vista el trazado de una línea recta de tiza sobre una pizarra o que se le puede crear un tumor cerebral instantáneo a un crítico cultural preguntándole por el futuro de la narrativa aragonesa, creo firmemente (lo sé, aunque no tengo ninguna base en la que apoyarme) que con cuatro comandos y cuatro palabritas escritas en un determinado orden podemos fundir la placa base de un ordenador. Lo sé. Sé qué es así. ¿A alguien más le pasa? No sirve que me contesten que me lo haga mirar, ni que me psicoanalicen la fobia, ni que me digan que les recuerda a la pretenciosa película Pi, ni que me digan que es una buena idea para una novela, que no tengo yo el coño últimamente para novelas; lo que les pregunto es que si alguno de ustedes también lo sufre. Solución no tiene, ni arreglo, que sigo siendo muy vago para hacer copias de seguridad, pero si alguien me dice que también le pasa, ay, me sentiré menos solo con esta fobia informática-matemática.

Aquí, el vídeo de la semana, que no puede ser mejor.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Perdone, ¿qué es la placa base?

Inde dijo...

Pues no, no se me había ocurrido semhajante cosa, don Harry, a qué fin. Pero ahora estoy cagada de miedo. Cachindioro, qué putada más gorda.

En fin, que ya no está usté solo con su fobia.

Spanique dijo...

Pues claro, y peor aún leo muchos comentarios sesudos del periódico, y me digo "coño, este está abonao al blog del fulanito" -eso si lo leo en los dos o tres días siguientes a que lo haya leído yo. Que si habla del tema dos o tres semanas después, a ese tí@, lo dejo de leer por lerdo y poco curioso y poco "enterao". Luego se quejan de que los periódicos venden poco, y tararí... Pero es que si tu has leído las cosas, las tendencias y demás ANTES por otros lares, no sé que esperan.

Harry Sonfór dijo...

La placa base, Anónimo, es una pieza fundamental que alberga todo aparato electrónico que disponga de un sistema complejo. Eso lo sé porque se me estropeó mi despertador Philips que me despierta con sonido de pajaritos y con luz día que va de menos a más. Se me estropeó, lo llevé a la tienda donde lo compré y el dueño de la tienda me dijo que mirarían de arreglarlo pero que si el problema estaba en la placa base... que tenía mal arreglo. Que me llamaría me dijo. Pasaron los meses y, como no recibí respuesta, me compré otro despertador Philips que me despierta con pajaritos y con luz día que va de menos a más. Pensé para mis adentros que el problema del despertador anterior estaba en la placa base. Aún así, todos los días me imagino al dueño de la tienda con mi despertador en su mesilla de noche despertándose con mi despertador de pajaritos, feliz.

Harry Sonfór dijo...

Pues para eso se cuentan las fobias, Inde, para endosárselas a los demás. Ya lo dice la Bibilia, no es bueno que el hombre viva su fobia solo.

Harry Sonfór dijo...

Bu, Spanique esa fobia que tiene usted seguro que también tiene nombre.

Helter dijo...

Yo soy fotofóbica, eso que te da miedo que te hagan fotos porque sabes que nunca quedas bien. A mí me gustaría ser fotofílica como Belén Esteban, que ella siempre sale guapa. Si fuera así de fotofílica, me haría una foto en primer plano tamaño natural y me la pegaría en la cara. Me haría agujeritos donde los ojos, claro.

Gloria dijo...

Es que Dios está un poco sensible a que le menten el nombre... I cuando le mentan el suyol y el de su madre, ya ni le digo

A mí con comandos no me ha pasado nada, pero me acuerdo una vez que tenía una copa de cerveza en la mesa y le dí un golpecillo accidental y se me quedó el teclado todo pegajoso y le tuve que dar la prejubilación forzosa.

Para que vean lo malo que es el alcohol.

Gloria dijo...

Quite, quite, Helter, a donde va a parar, que queda usted mejor que Belén Esteban, y además dice cosas mucho más interesantes que ella, donde va a parar

Anónimo dijo...

Muchas gracias, don Harry. El caso es que ahora no me funciona el televisor. Igual es la placa base. ¿Qué hago?
¿Hago algo o lo dejo estar?

lady in the radiator dijo...

Pues no lo había pensado demasiado, ya que justo me viene para cortar y pegar un texto, pero sí creo en los tumores poéticos, en las contracturas espirituales, en los catacroquers patafísicos, en los loops del alma, así que no veo por qué no iba usté a tener razón.
Lo que a mí me da miedo ahora es que el ordenador sepa qué es lo que estoy pensando, o peor, lo que voy a pensar.

Harry Sonfór dijo...

Calle, Helter, que hoy he visto que Belén Esteban le ha pusto de ultimátum a su marido que o ella o Aurelio Manzano. Yo soy el marido y tiro por la calle de en medio. Así se lo digo.

Arroz, Gloría, otra vez que le pase eso, meta el teclado en un tupperware grande y me le echa cosa de tres kilos de arroz. El arroz le chupará toda la humedad y se le quedará como nuevo. Luego le pasa la aspiradora para eliminar el polvo de arroz y hale, a funcionar.
Consejo: como el arroz tiene la particularidad de absorber todos los aromas, con el arroz utilizado puede preparar una deliciosa paella de teclado. Y si ya es muy de reciclar, puede sacar el polvo de arroz de la aspiradora y utilizarlo como cosmético tamizador de brillos para el rostro, cuello y escote.

Haga lo mismo que he aconsejado a Gloria, Anónimo. Meta su televisor en un tupperware aún más grande y cúbralo de arroz. Es posible que no le solucione el problema, pero le dará para una paella de televisor para todo el vecindario.

Su ordenador sabe más de usted que ningún ser humano, Lady in the radiator. Eso es así y no tiene solución. Cada día que pasa, cada día que sabe más. Bueno, y luego están sus gatos, que si sus gatos hablaran...

lady in the radiator dijo...

Entonces me crearé un marido con el adn de mi viejo ordenador y de Mishima.

El Ente Dilucidado dijo...

Esto me ha recordado una cosa muy curiosa que me contaron en la mili.

Dicen que en el año 1.678 el sabio rabí Schlomo Schtrutch, natural de Lvov, viajó hasta Praga para consultar con el rabino mayor de aquella ciudad (a la sazón el famoso Moshé Schlimovitz, llamado Moshé El Discreto por su agudeza. Y también Moshé El Ojotuto, por ser tuerto) un asunto relacionado con cierto diseño alternativo del Sefirot al que andaba dando vueltas.

Cuando se encontró con el viejo y sabio levita praguense, Schlomo Schtrutch le dijo: "מה לקחתי אותה לנהר, האמונה היא גם היתה בחורה ... ואת בעלה ...".

A lo que el agudísimo Moshé le contestó: "שום דבר בעולם ההשעיה הגשר
."אלגנטי בילבאו

Al oir esto, Schlomo se despidió del viejo Moshé, regresó a Lvov, quemó todos sus papeles, cogió a su mujer y a sus hijas y emigró a Berdíchev, en el oblast de Zhytomyr, en el norte de Ucrania, donde abrió una posada y pasó a la historia por haber perfeccionado el borsch añadiéndole una pizca de perejil y mezclando la carne de cordero con la de vaca.

Existe una versión de esta historia algo distinta. En ella los protagonistas son Moisés Toledano y Salomón Ben Barbiel y la entrevista tiene lugar en Toledo, en el año 1.389. Pero no he querido contarla porque, aparte de decir más o menos lo mismo, incluye algunas palabras soeces y malsonantes y termina con los dos sabios dándose de tortas por haber mentado Salomón a la madre de Moisés sin venir a cuento...