lunes, 19 de enero de 2009

La señora y el cocodrilo

Hay un chiste que cuenta que va un hombre a la consulta del psiquiatra y le dice todo nervioso: «Doctor, llevo tres semanas padeciendo una pesadilla en la que que mi suegra me persigue cabalgando sobre un cocodrilo». «¿Su suegra cabalgando sobre un cocodrilo?», le pregunta el psiquiatra. «Así es doctor, con esos ojos amarillos, esa piel escamosa, esos dientes afilados...». «¡Esa pesadilla es terrible!», le dice el psiquiatra, y el paciente le contesta «Huy, eso no es nada ¡espere que le describa al cocodrilo!». Vale que el chiste tiene poca gracia, pero no me digan que no parece que el fotógrafo se sabía el chiste y se lo guardó para él cuando retrató a esta señora. «Ya verá qué remaja queda para la posteridad, ahí toda natural tirando de una cuerda atada al morro de un cocodrilo disecado mientras le clava en el lomo el tacón carrete de su zapato con un fondo pintado de jungla australiana». A veces la gente hace cosas extrañas, como fotografiarse tirando del morro de un cocodrilo disecado o como mandar muchos mensajes de móvil durante toda la semana para ganar dinero fácil en un nuevo concurso de la tele y luego pedir al Altísimo no ser el elegido cuando se entera de que para concursar te vienen de improviso unos tipo con micrófono y cámara a tu casa y muestran a toda la audiencia el interior de tu nevera sin pedir permiso. Y, oigan, que no es que dentro de la nevera tenga nada raro, que está todo en sus túperes o en recipientes de cristal con plástico film de ese que tanto me gusta para todo, pero una cosa es una cosa y otra que lo vea toda España y parte del extranjero a través del canal internacional.

La imagen pertenece a la galería de fotos de stevechasmar, que es para verlas todas y, cuando estén todas vistas, volver a verlas de nuevo.

5 comentarios:

koldo dijo...

Harry, ayer estaban los niños jugando con unos muñecos de Hello Kitty que se meten en los dedos y hacen de títeres de dedo (unai venía a ponerme uno en mi dedo, pero solo me cabe en el meñique, pero él no se daba por vencido, ventajas de ser un bebé) y me acordé de los tiririteros y de su castillo-museo y me pareció que la vida tiene minutos que hilvanan realidades y recuerdos con gracia y melancolía, y me dije que tenía que contárselo, puede que no tenga mucho que ver con la señora del cocodrilo, pero por cierto, qué página de fotos más estupenda, y qué luna más bien aprovechada.

Yahuan dijo...

sabe? no puedo comentar nada más que que me da mucho gusto leerle. Me parece extraño porque igual pasa si hablamos de señoras y cocodrilos disecados como si hablamos de la belleza, tanto con temas transcendentales, como aparentemente absurdos,... ya sabe; aunque supongo que eso ya le habrá pasado a mucha más gente que le visita.

P.D.: Perdón por hablar bien de usted o de su blog, dicen que eso apaga la genialidad

marideliwes dijo...

Lo bueno de pasarse por aquí es que te quita el mal rollo, caso de tenerlo, claro, que a lo mejor a alguien le pasa :-) Mil gracias, Don Harry.

Harry Sonfór dijo...

Diga que sí, Koldo, la de rendimiento que se le puede sacar a una luna recortada. Yo no sé por qué los fotógrafos modernos no tienen una luna de esas en su estudio, si se iban a hinchar a hacer fotos. Venga fotos, venga fotos, en un no parar.

Harry Sonfór dijo...

Pues muchas gracias Yahuan y marideliwes, son ustedes muy amables con sus comentarios y me dan mucho gusto. Gracias de nuevo.