domingo, 3 de enero de 2010

La flor del ayaguaco

La flor del ayaguaco es de color anaranjado y, cuando se muestra abierta, tiene el tamaño de la mano de un hombre adulto. Es cigomorfa (con simetría bilateral), de cinco pétalos, con largos estambres y un pistilo grueso con estigma lobulado. Antiguamente utilizaban las mujeres esta flor para embellecer sus cabellos y era de uso común preparar una pasta con sus anteras, miel y caucho que se decía que aliviaba el dolor de encías a los niños en el periodo de dentición. Se cuenta que si se llevan cinco flores de ayaguaco en la boca, bien visibles, entre los dientes, se puede cruzar la selva sin temor de ser atacado por ninguna fiera. El perfume que resulta del destilado de sus pétalos, mezclado a partes iguales con pachanago y alcohol, atrae a los hombres trabajadores de buen corazón. Más fabuloso resulta saber que de esta flor se dice que cuando cae la noche lanza terribles alaridos y que el que ha intentado dormir cerca de alguna de ella[s] no puede conciliar el sueño, se levanta enloquecido, y acaba con su vida golpeándose la cabeza contra los ásperos troncos de los árboles.

Utha J. Brewster. Formulario de flora y fauna del continente americano, cuaderno 2, McKinney Library, Circa City, 1895, pp. 678-679.

13 comentarios:

lady in the radiator dijo...

nada me gusta más que los relatos vegetales

Arkab dijo...

Para que luego diga que no tiene usted un blog cultural, Harry, que pongo en el gluglú ayaguaco y lo único que me sale es Radical Change por aquí y Radical Change por allá. Que le van a dar un sillón en l'Academia (pídase la ch minúscula, que queda muy molona).

Harry Sonfór dijo...

Pues habrá que buscar más relatos vegetales, lady in the radiator. Lo que haga falta.

Claro, Arkab, como que la flor del ayaguaco es muy misteriosa. Ahora todo el que busque flores de ayaguaco caerá por aquí. Que tampoco sé si hay mucha gente buscando flores de ayaguaco por internet aparte de usted, ojo.

A princesa no xardín dijo...

Vaya por dios, en mi xardín no tengo flores de ayaguaco, ¿no me podría usted dar un esqueje? ¿Y dice usted que grita mucho? ¿Tendré que ponerme tapones para poder dormir?

Badil dijo...

Seguro que si cruzas la selva con cinco flores de ayaguaco como cinco manos de hombre adulto, con aspecto enloquecido y dándote cabezazos contra los árboles no habrá bicho vivo que se te arrime.
Si no tiene a mano flores de ayaguaco y lo sustituye por cinco cazos soperos, tampoco.

Harry Sonfór dijo...

Bú, A princesa no xardín, no sabe usted lo que gritan...

Harry Sonfór dijo...

Pues también es verdad, Badil, tiene usted más razón que un santo (que un santo que tenga razón).

Arkab dijo...

Oiga, vaya manazas que se gastaba el señor de arriba de hoy, ¿lo ha visto haciendo de pájaro en la película de Tarzán?

Harry Sonfór dijo...

Sí señor, haciendo de pavete con cresta mohicana espeluchada sale en la peli de Tarzán. Qué tío. Dicen que R2D2 (Ar-tu-ri-to) se ideó pensando en su forma de caminar con las manos. Qué tío.

Helter dijo...

Yo, cuando sea mayor, quiero ser cigomorfa.

marideliwes dijo...

Oiga, Harry, que yo venía sólo a decirle que me dicen mis chicas no-comentarias que se lo pasan muy bien con usted, que lo bien que escribe y todo eso. Ya. Y que se relajan cuando lo leen. Joé. Y que un poco bebidas ya estarían, también, que como es navidá, pues copa va y copa viene, pero que no dirán de todos lo mismo, me parece.

Harry Sonfór dijo...

Oiga, Helter, que usted de mayor puede ser lo que desee, pero le digo que ya es usted cigomorfa. Que simétricos simétricos no somos nadie, pero tirando a cigomorfos sí.

Harry Sonfór dijo...

Pues muchas gracias por su comentario, Marideliwes. Ojo, que me dice eso hace veinte años y me hubiera sentido como un profesor de sexo tántrico argentino pero ahora ya a mi edad la cosa es así, que si para lo que valgo es para relajar pues ya está bien, sí. En todo caso, sus chicas no comentarias tendrían que preguntarle a mi señora si la relajo, que seguro que les contestaba que servidor es más bien de ponerla de los nervios ahí venga a hablar y venga a moverme cuando está ella tranquila leyendo periódicos con el desayuno.