martes, 25 de mayo de 2010

Grandes pensamientos que le tengo que decir a mi hijo cuando lo tenga y que si no los apunto se me olvidarán

Desconfía, hijo mío, de las personas que dicen que tal o cual humano está últimamente muy raro. Lo más probable es que este último haya estado durante un tiempo bajo el yugo del primero y ahora, que se encuentra social o económicamente mejor, no le pasa ni una más.

Desconfía, hijo mío, de toda persona que te venga de guay. Te sacará el dinero, te querrá meter mano o te quitará la novia. Y si no consigue una de esas cosas, te criticará después. Recuerda que lo que es bueno, pero bueno bueno de verdad, no necesita venderse.

Hazte fuerte ante los complejos de los demás, hijo mío, que si no te los pegarán o te criticarán por no tenerlos.

En lugar de guisar el pollo en un puchero, ásalo cortado en trozos, prepara la salsa en una sartén y luego júntalo todo y mételo un rato en el horno. Te quedará más jugoso, hijo mío.

Desconfía de todo aquel humano que trabaje de crítico del mismo oficio que ejerza. Un cocinero que haga crítica literaria, vale. Un escritor que haga crítica gastrónomica, vale. Los cocineros que hacen crítica gastronómica y los escritores que hacen crítica literaria, a no ser que sean excelentes y realmente nobles, guardan gato encerrado. Si tienes la oportunidad, encórrelos a gorrazos, hijo mío.

Como te compres un djembé y lo metas en casa tarranco la cabeza, hijo mío.

Si fríes las patatas en dos tiempos, es posible que consigas que queden más crujientes, pero también ingerirás el doble de grasa, hijo mío.

Como te hagas de una secta, religioso o contactado con extraterrestres tarranco la cabeza, hijo mío.

El verdadero secreto de la felicidad, hijo mío, consiste en no desear más de lo que te puedas permitir, querer bien al que bien te quiere y tener la suerte de ver de vez en cuando cómo la gente que te cae mal sufre algún accidente.

Los hidratos de carbono se convierten en azúcares en el cuerpo y te engordarán, hijo mío. No hay hidrato de carbono que no engorde. Un hidrato de carbono que no engorde no es un hidrato de carbono, es otra cosa.

Es bueno perdonar, hijo mío, pero no siempre. Que como el que te ha hecho la puñeta vea que le has perdonado por entero, te la volverá a meter. Puestos a perdonar, perdona a medias y sin bajar la guardia. Si te la vuelve a hacer, encórrelo a gorrazos.

Si un árbol, hijo mío, te cría pulgón, te vendrán las avispas.

Si es posible, intenta trabajar en lo que te gusta, hijo mío. Pero no todo el rato, que si trabajas todo el rato en lo que te gusta te dejará de gustar y luego a ver qué hacemos cuando no te guste nada.

Como te hagas cofrade, monaguillo, jotero o recreacionista histórico, tarranco la cabeza, hijo mío.

15 comentarios:

Marieta dijo...

Qué recomendaciones más preciosas. Estoy emocionada Harry!

david dijo...

Ya sabe usted que los hijos hacen lo contrario de lo que les aconsejan sus padres, así que tendría que escribir lo contrario de lo que piensa o escribir para sus nietos o no tener hijos o escribir para todos sus amiguitos de facebook

Anónimo dijo...

Yo díría que el último párrafo está incompleto:

"Como te hagas cofrade, monaguillo, jotero o recreacionista histórico, o sobre todo tuno, tarranco la cabeza, hijo mío."


Fer

Spanique dijo...

AHí le ha "dao" el David, que esa se la había olvidado ;-pppp

Badil dijo...

Yo, que ya tengo hijos, tengo uno pa usté: Empiece arrancándole la cabeza y así se ahorra to lo demás.
Infalible

Labegue dijo...

El último:

No hagas caso a tu padre, hijo mío, que está chocho.

Buena semana D. Harry :)

Harry Sonfór dijo...

¡Viva, Marieta!

Pues tiene usted toda la razón, David. Pero qué complicado es pensar al revés, el te lo digo al revés para que me entiendas del derecho.

Bueno, sí, Fer, pero al poner recreacionista histórico ya incluía a los tunos. Ahora que lo pienso, los monaguillos, cofrades y joteros también entran en el recreacionismo histórico.

Pues para eso me ahorro tenerlo ya de paso, Badil. Vale, me ha convencido, me lo ahorro.
Vale, no le ha costado mucho convencerme.

Igualmente, doña Labegue, feliz semana.

miguelgato dijo...

Tiene razón Badil, si no le arranca la cabeza de entrada acabará usté acompañando en las giras a Baluarte Aragonés y si no al tiempo.

Eva dijo...

que bonito es pensar en la vida futura de los hijos por llegar y creer, en nuestra estupidez, que nos haran caso en nuestras recomendaciones de vida. nos haran caso, sí, caso omiso y a continuacion se afiliaran en la Plataforma a favor de la familia por telefono. por cierto que se le olvida decirle lo de los gaticos y las bañeras.

faren dijo...

Si te vuelves gafapasta hijo mío,...

Anónimo dijo...

Como hablar...si usted lo dice todo,y con tanta sabiduría que me lo voy a imprimir y lo voy a poner en la nevera,junto a los dibujos de mis hijos(a ver si lo leen)por que aunque sean pensamientos compartidos,como no son propios y usted tendrá el copirrai...
El caso es que ya solamente el título ya bien merece un grupo (y de los buenos)en el feisbu.Haga usted los honores.
P.D.cuanto me he reido leyéndolo.
M.A.

Mamen dijo...

Jajajajajajajajajjaajaja ya me has sacado la carcajada de la semana, que estamos a miércoles por la tarde y ya estaba preocupada... jajajajajajaja
Un abrazo

gregor dijo...

tarranco, tarranco...jajajaja
yo también me lo imprimo...
Don Harry, aunque me ha traido a la memória una escena de "Leolo"
"...no se preocupe Sra. fumar, no fuma..."

Gloria dijo...

Pues aunque no hagan caso a tan sabios consejos, hay que darlos... Así, si las criaturas se hacen fans de David Bisbal o Bigote Arrocet no será porque en su niñez les faltí un progenitor/a que los colmó de sabios consejos

Neverending dijo...

¡No le diga nada de esto a su hijo! Que son recomendaciones sabias y con fundamento, sobre todo la del pulgón, y si se las dice usted a su hijo... el muchacho de natural rebelde no le hará ningún caso. Dígaselo usted todo al revés para que el crío piense que su padre es tonto, sienta cierta superioridad intelectual y le de por cultivar las artes. O algo de lo que sentirse orgulloso.